17 mayo, 2015

Madrid

A una semana de las elecciones en España, los principales líderes políticos nacionales se vuelcan en la campaña, ante la perspectiva de que ningún partido logre una mayoría clara, ni en las autonomías ni en las principales ciudades.

Todos los sondeos publicados este domingo indican un deseo de cambio por parte de la sociedad española, que se refleja en el ascenso de dos partidos nuevos en la escena política nacional: Ciudadanos (centro, liberal) y Podemos (izquierda), frente a los dos partidos tradicionales: el Partido Popular (PP, conservadores) y los socialistas (PSOE).

El líder del partido antiausteridad español Podemos, Pablo Iglesias (centro) saluda mientras varios correligionarios le aplauden durante una conferencia de prensa en Madrid, este miércoles 5 de mayo.
El líder del partido antiausteridad español Podemos, Pablo Iglesias (centro) saluda mientras varios correligionarios le aplauden durante una conferencia de prensa en Madrid, este miércoles 5 de mayo.

Este escenario fragmentado, que augura la necesidad de pactos para poder gobernar, estimula la participación activa de los líderes nacionales en la campaña, conscientes de que los comicios del 24 de mayo serán interpretados como antesala de las elecciones generales previstas para el mes de noviembre.

Los principales partidos se presentan a estos comicios bajo la bandera del cambio, incluso el gubernamental PP pide que no se interrumpa el verdadero "cambio" que empezó con su llegada al gobierno nacional en 2011.

El PP, según las encuestas, tendría un importante descenso, después de sufrir el desgaste político por su gestión de la crisis económica y por los casos de corrupción que han afectado al partido.

Incluso perdería la mayoría en la alcaldía de Madrid, un emblema para los populares, que gobiernan la capital de España desde hace 24 años y que ahora se enfrentan a un posible empate técnico con la candidata del grupo que apoya Podemos.

También Barcelona, la segunda ciudad de España, presenta un escenario abierto ante estas municipales, donde podría ganar una líder del movimiento antidesahucios, que también está apoyada por Podemos.

En otras ciudades importantes como Valencia, Zaragoza o Sevilla, gobernadas hasta ahora por el PP, este partido podría perder la mayoría y necesitaría el apoyo de un segundo grupo.

Lo mismo ocurriría en comunidades históricamente gobernadas por el Partido Popular como Valencia, donde esta formación se ha visto afectada por numerosos casos de corrupción.

El desgaste que sufre el PP no se refleja en un ascenso del PSOE, su tradicional oponente, sino que va a dos partidos nuevos en el escenario político nacional, Ciudadanos y Podemos.

Ante este panorama, tanto el presidente del Gobierno español y del PP, Mariano Rajoy, como el líder del PSOE, Pedro Sánchez, se han volcado en la campaña electoral de sus respectivos partidos, con numerosos actos en este último fin de semana de campaña.

Incluso el expresidente del Gobierno (1996-2004) José María Aznar, histórico líder del PP, se sumó hoy a la campaña electoral, con un discurso en el que avisó contra los gobiernos débiles, ante la perspectiva de fragmentación política que se avecina.

También los líderes de Podemos, Pablo Iglesias, y de Ciudadanos, Abert Rivera, están haciendo una activa campaña, conscientes de la novedad de sus partidos en el arco político español, por lo que los votantes los identifican con sus personas.

Rajoy insiste en presentar al PP como el único partido capaz de consolidar la incipiente mejora de la economía y defiende las mayorías del PP como el "pacto de verdad" y el "pacto de la sensatez" que se hace con los ciudadanos, frente a los pactos o acuerdos entre varios partidos políticos.

Sánchez, por su parte, pide el voto útil para desalojar del poder al PP, al que acusa de políticas antisociales e identifica con la corrupción. Afirma que votar al PSOE es decir "sí a la defensa del Estado del bienestar".

Por su parte, Rivera se muestra dispuesto a pactar con todo aquel que acepte sus condiciones que, sobre todo, pasan por un pacto anticorrupción, con lo que su partido se convertiría en la "llave" que permitiría gobernar al PP o al PSOE, según los resultados de cada lugar.

Pablo Iglesias aparece como el líder más "combativo", con duros ataques a los partidos tradicionales, consciente de que estas elecciones son la antesala de las generales, y un año después de su debut político en las elecciones europeas de mayo de 2014.