A finales de mes, tendrá la prueba clave cuando el Parlamento vote sobre los lineamientos

 21 junio
"No puedes confiar en ella (Theresa May)", decía esta pancarta que mostraron manifestantes que se congregaron el miércoles frente a la sede del Parlamento en Londres.

Londres

En un Reino Unido crispado por la sucesión de desgracias, la primera ministra, Theresa May, sometió el miércoles al Parlamento un programa de gobierno limitado prácticamente a la desconexión de la Unión Europea (UE).

Como es tradición, la reina Isabel II leyó ante las dos cámaras el discurso preparado por el gobierno en el que esboza los principales objetivos de los dos próximos años, y que tiene luego que ser aprobado por un Parlamento en el que los conservadores disponen de 317 de los 650 diputados, menos de la mitad.

"La prioridad de mi gobierno es conseguir el mejor acuerdo posible para cuando el país abandone la Unión Europea", dijo la reina en nombre de May.

La monarca estuvo acompañada de su hijo Carlos, y no de su marido, el príncipe Felipe, hospitalizado la víspera por una infección.

El gobierno de May "tratará de conseguir el mayor consenso posible sobre el futuro del país fuera de la UE", añadió la monarca.

Además de las leyes de desconexión de la UE esbozadas por May, el discurso omitió cualquier mención a la visita de Estado del presidente estadounidense, Donald Trump, prevista inicialmente a finales de año, lo que hace pensar que será pospuesta.

Sí, en cambio, confirmó la de los reyes de España, Felipe VI y Letizia, del 12 al 14 de julio.

En su intervención posterior, la misma May pidió disculpas por la reacción inicial del Estado al incendio de la Torre Grenfell, el edificio de viviendas sociales de Londres en el que murieron 79 personas la semana pasada.

"Como primera ministra, pido disculpas por ese fracaso", expresó May, "fue un fracaso del Estado, a nivel local y nacional".

May fue muy criticada por evitar a los afectados cuando visitó la zona del desastre, a la mañana siguiente.

Asuntos de lado. Asimismo, el discurso dejó de lado algunos de los puntos más contenciosos del programa electoral con el que May concurrió a las elecciones del 8 de junio, como el proyecto para que los ancianos o sus familias contribuyan a pagar sus cuidados con todo su patrimonio hasta que les queden 100.000 libras o la reinstauración de la caza del zorro.

El líder del primer partido de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, consideró que el de May es "un programa andrajoso de un gobierno que ha perdido su mayoría y aparentemente se ha quedado también sin ideas".

Manifestantes protestaron el miércoles en Londres contra la primera ministra británica, Theresa May, y culparon al Partido Conservador por la tragedia en un edificio de apartamentos que costó la vida a 79 personas.
Manifestantes protestaron el miércoles en Londres contra la primera ministra británica, Theresa May, y culparon al Partido Conservador por la tragedia en un edificio de apartamentos que costó la vida a 79 personas.

"Ya sería un programa legislativo escuálido si fuera para un año, pero ¡para dos años!", agregó Corbyn.

Por primera vez en muchas décadas, un primer ministro acude a esta cita sin contar con el apoyo de la mayoría de los diputados.

El diario The Times comparó al nuevo gobierno con un "zombi" que ni siquiera tiene fuerzas para "arbitrar en las diferencias entre sus ministros". "Downing Street es un vacío", sentenció el diario conservador.

Las leyes de desconexión de la UE, cuyo texto será presentado posteriormente, incluirán una que abolirá la de 1972 que incorporó la legislación europea en el Derecho británico, además de otras sobre aduanas, inmigración, pesca, comercio y agricultura.

Cuatro atentados en tres meses, con 35 muertos, y el incendio apocalíptico de un bloque de viviendas sociales que se cobró al menos 79 vidas, han indignado a amplios sectores, y la inauguración del nuevo Parlamento tuvo lugar con varias manifestaciones previstas en las calles bajo el lema "Un día de rabia".

Votación sobre programa. Se espera que el 29 de junio, tras varios días de debates, las dos cámaras del Parlamento -la de los Comunes y la de los Lores- voten sobre el discurso de la reina, dando una idea precisa de las fuerzas de May, coincidiendo con el inicio de las negociaciones del brexit.

No hay nada escrito sobre el procedimiento a seguir si la oposición logra introducir una enmienda al discurso de la reina, pero en las actuales circunstancias se interpretaría como una moción de censura que podría desembocar en nuevas elecciones.

La primera ministra adelantó las elecciones del 2020 al 8 de junio, argumentando que necesitaba fortalecer su mayoría absoluta ante Bruselas, pero la acabó perdiendo.

Si la legislatura que se avecina -la que supervisará la salida de la UE y tendrá que cambiar miles de leyes- hubiera sido ya un gran desafío para un gobierno fuerte, parece casi imposible de gestionar para uno débil.

La cita de este miércoles llega sin que May haya arrancado ni siquiera un acuerdo al pequeño Partido Unionista Democrático (DUP, en inglés), para que los diez diputados de la formación norirlandesa den su apoyo a los conservadores, y así dotarlos de la mayoría absoluta que perdieron el 8 de junio.

Una fuente del DUP advirtió el martes de que no hay que dar su apoyo por descontado. El acuerdo "no es ciertamente inminente", afirmó esta fuente, porque las negociaciones "no han ido como el DUP esperaba". Según la prensa británica, el partido unionista y ultraconservador, no está contento con el desprecio que ha percibido a sus posiciones en algunos diputados de May.