'Durante los ensayos era despiadado' e impuso 'un sistema de miedo', afirma

 19 julio
Georg Ratzinger (con anteojos) saludado por su hermano, el papa Benedicto XVI, en Altoetting, sur de Alemania, el 11 de setiembre del 2006.
Georg Ratzinger (con anteojos) saludado por su hermano, el papa Benedicto XVI, en Altoetting, sur de Alemania, el 11 de setiembre del 2006.

Berlín

El exdirector del coro católico alemán de Ratisbona, donde más de 500 niños sufrieron abusos, era "fanático" y "temido" por los alumnos debido a su violencia, denunció el miércoles su sucesor.

Monseñor Georg Ratzinger, hermano mayor del papa emérito Benedicto XVI, dirigió al célebre coro, inmerso en un escándalo de abusos, desde 1964 a 1994.

Era un hombre "impulsivo" y "fanático" cuando "imponía su concepción de la disciplina musical", explicó en una entrevista al semanario Die Zeit, Roland Büchner, sucesor de monseñor Ratzinger.

"Durante los ensayos era despiadado. Después podía ser el hombre más bonachón del mundo. Algunos alumnos lo veían como un modelo, otros lo temían como a alguien que golpeaba", dice su sucesor en una entrevista que se publicará el jueves.

"Imperaba un sistema de miedo" en el coro creado en el año 975, según Büchner, quien reconoció que había estado al corriente de los abusos y lamentó no haber exigido "en forma más firme una aclaración completa".

"No se trataba 'solamente' de bofetadas, sino de verdaderos malos tratos. Era una explosión de violencia, había heridas físicas", afirmó Büchner.

La víspera, un informe reveló que al menos 547 niños del famoso coro católico alemán de Ratisbona fueron víctimas de malos tratos, incluyendo violaciones, entre 1945 e inicios de la década de 1990.

El número total de víctimas podría ser mucho mayor, e incluso superar los 700 casos, consideró Ulrich Weber, autor del informe encargado por las autoridades católicas locales para esclarecer este escándalo que estalló en el 2010.

En enero del 2016, un reporte intermedio evocaba tan solo 231 víctimas.

Este escándalo, uno de los peores que haya sufrido la Iglesia católica alemana, pone en cuestión al hermano del papa emérito Benedicto XVI y, también, al cardenal Gerhard Ludwig Müller, el jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que acaba de ser apartado del cargo por el papa Francisco.

Estos dos dignatarios religiosos son criticados por no haber hecho lo suficiente para arrojar luz sobre este drama.

La mayoría de los casos están prescriptos y los autores de 49 presuntos casos de abuso sexual -en su mayoría profesores- en principio no serían juzgados.