Jefes diplomáticos no logran consenso en varios puntos clave del programa

 7 julio, 2015

Viena. AFP. Las negociaciones entre las grandes potencias e Irán siguieron tropezando el lunes en cuestiones “decisivas”, a pesar de la presencia en Viena de todos los responsables de Exteriores, y podrían alargarse más allá de este martes , plazo inicialmente previsto para lograr un acuerdo histórico.

“Yo diría que es muy posible”, dijo Josh Earnest, portavoz del presidente Barack Obama, al ser interrogado por periodistas sobre el posible cambio del calendario respecto de la fecha límite.

Un vocero iraní tampoco excluyó una prolongación de las discusiones, incluso más allá del jueves 9 de julio, fecha estipulada para presentar un acuerdo al Congreso de Estados Unidos para que pueda ejercer su derecho de seguimiento. Más allá del 9 de julio, la puesta en marcha de un acuerdo llevaría al menos dos meses.

Las discusiones, destinadas a cerrar dos años de una negociación fuera de lo común, se eternizan desde hace 10 días en la capital austríaca.

Los jefes de la diplomacia del P5+1 (Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia, China, Francia y Alemania), y el iraní, Mohamad Javad Zari se reunieron este lunes en sesión plenaria, sin que pareciera haber avances.

Un diplomático alemán, durante un corte de las discusiones, dijo que “el fracaso (de las negociaciones) no estaba excluido”.

“Todavía no está hecho. No deberíamos subestimar el hecho de que importantes cuestiones no están solventadas. Si no se produce un movimiento en relación con estas cuestiones decisivas, no se puede excluir un fracaso”, declaró esa fuente.

Las grandes potencias e Irán intentan solucionar uno de los contenciosos más importantes de las relaciones internacionales de la última década.

Regulación. El objetivo del acuerdo es colocar el programa nuclear iraní bajo estrecho control a cambio de una suspensión de las sanciones a la economía iraní.

El programa nuclear iraní fue revelado a principios de los años 2000 y las negociaciones entre los europeos y Teherán comenzaron en el 2003 para intentar desactivar uno de los temas más sensibles y complejos de las actuales relaciones internacionales.

No obstante, estas negociaciones no fueron plenamente relanzadas hasta el 2012, con reuniones secretas entre diplomáticos estadounidenses e iraníes, y sobre todo, la llegada al poder en el 2013 del presidente iraní Hasán Ruhaní, que prometió acabar con las sanciones internacionales.

Estas negociaciones permitieron un acuerdo de etapa el pasado 2 de abril en Lausana (Suiza), que debe servir de base al texto final actualmente discutido en Viena.

Los ministros deben resolver los últimos (e importantes) puntos de divergencia, conocidos desde hace meses: la duración del acuerdo, las modalidades y amplitud de las inspecciones internacionales, y el ritmo al que se levantarán las sanciones, sobre todo las adoptadas desde el 2006 por el Consejo de Seguridad.

Un responsable iraní pidió que el embargo sobre las armas, contenido en la resolución 1.929, adoptada en el 2010, no se mantenga tras la conclusión de un acuerdo. El grupo 5+1 insiste, en cambio, en que se trate de un proceso progresivo y reversible en caso de que Teherán no mantenga sus compromisos.

La República Islámica de Irán niega que intente desarrollar el arma nuclear , y asegura que su programa es de naturaleza pacífica, para generar electricidad y tratar a pacientes con cáncer.

Expertos y diplomáticos trabajan noche y día en un texto de 20 páginas con cinco anexos, en total, entre 70 y 80 páginas, según el jefe negociador iraní, Abás Araghchi.