Por: Víctor Hugo Murillo S. 19 diciembre, 2015
ARCHIVO/LN
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España pasará de un sistema bipartidista, surgido de la transición del franquismo a la dictadura, a uno cuatripartito, con fuerzas bastante equilibradas. Esto obligará al ganador de los comicios del 20 de diciembre a entablar alianzas para gobernar.

Constantino Urcuyo, especialista en Ciencias Políticas, dijo a La Nación que el otro gran reto para el próximo gobierno es poder satisfacer las expectativas de una nueva generación, en muchos casos desencantada con los políticos y para la cual el pasado franquista es una referencia muy lejana.

Por ello vislumbra un país desafiado a emprender una segunda transición, ya no para construir la democracia, sino para consolidarla.

Todas las encuestas apuntan a que el vencedor del domingo tendrá que forjar una coalición para gobernar. ¿Cuáles son las alianzas más factibles y las dificultades que debe encarar?

El Partido Popular (PP) ha sido una centroderecha racional y razonable, ahora afectada por los escándalos de corrupción y también por la crisis y por la evolución, normal, de la sociedad española. Estos factores van a generar la aparición de un sistema multipartidista.

”Gane quien gane, no podrá gobernar solo y entonces tendrá que establecer alianzas. La que se avizora es una alianza de Ciudadanos con el PP, pero sujeta a la evolución política superior. Ciudadanos pedirá concesiones importantes; por ejemplo, el intercambio de puestos. No es pecado transar por un programa y tener ciertos puestos.

”Un ascenso muy grande de Podemos llevaría a pensar en una alianza como la alemana –entre los socialcristianos y los socialdemócratas–, para cerrarle el paso a un partido que ambos (PP y el Partido Socialista Obrero Español, PSOE) definen como antiliberal. También podría plantearse una alianza del PSOE con Podemos. Si el PP triunfa y encabeza una coalición, la transacción dependerá del resultado electoral. No es lo mismo transar con una pequeña diferencia de votos que con una más amplia. Y también hay cosas que se pueden transar con el PSOE, como en el asunto de la autonomía. Ya han coincidido en el pacto antiterrorista y en política exterior (salvo cuando vinieron las tonteras de Aznar respecto a la guerra de Irak). Ambos son atlantistas (pro OTAN)”.

¿Cuáles son los desafíos que le esperan al próximo gobierno?

Hay un desafío general, muy abstracto, y es que la Constitución de 1978 marcó el congelamiento de una correlación de fuerzas: el franquismo que ya no podría ser, porque la gente no lo quería, y el PSOE que tuvo que renunciar a la izquierda marxista.

Otro aspecto que se puede presentar es el asunto de si república o monarquía, que si bien tiene menos importancia en la discusión actual, muchos de los catalanes lo están planteando. Los vascos lo han evitado; la izquierda (Podemos) siempre reivindica la república, pero creo que se han puesto de acuerdo en que no se puede desmontar esa parte de la estructura de la noche a la mañana.

”Hoy hay una generación nueva, que nació en democracia, para la cual el franquismo es algo de lo que le han hablado, pero no lo vivió. Es un desafío sintonizarse con una sociedad que ha cambiado radicalmente. Gobernar para satisfacer expectativas nuevas.

Otro aspecto que se puede presentar es el asunto de si república o monarquía, que si bien tiene menos importancia en la discusión actual, muchos de los catalanes lo están planteando. Los vascos lo han evitado; la izquierda (Podemos) siempre reivindica la república, pero creo que se han puesto de acuerdo en que no se puede desmontar esa parte de la estructura de la noche a la mañana.

”Ahora es otra transición: consolidar la democracia, responder a las necesidades de las nuevas generaciones y enfrentar temas específicos como las autonomías y una eventual perspectiva federal. El próximo gobierno va a tener que emprender una tarea de redefinir los nexos de Cataluña y el País Vasco con España.

Otro aspecto que se puede presentar es el asunto de si república o monarquía, que si bien tiene menos importancia en la discusión actual, muchos de los catalanes lo están planteando. Los vascos lo han evitado; la izquierda (Podemos) siempre reivindica la república, pero creo que se han puesto de acuerdo en que no se puede desmontar esa parte de la estructura de la noche a la mañana.

”La relación con Europa va a ser importantísima. El continente está viviendo un proceso centrífugo: la derecha está ascendiendo, Gran Bretaña quiere salirse de la UE, la extrema derecha se levanta y comparte con la izquierda el rechazo de la globalización y la supranacionalidad”.

”Otro gran tema es el terrorismo. España está en el centro de la tormenta pue se halla muy cerca de ese Mediterráneo caliente: el problema libio, la amenaza salafista en Argelia, la fragilidad de Túnez... España no tiene tanta población musulmana, pero tendrá que tomar posiciones respecto al terrorismo”.

Urcuyo señala otras dos tareas para la próxima administración: la política económica y la tributaria. La reactivación de la economía pasa también por la creación de más empleo y la política tributaría plantea la respuesta a quién debe recaudar los impuestos y cómo distribuirlos, una demanda que las autonomías, sobre todo Cataluña, tienen en primera fila.

¿Cómo analiza el surgimiento de los partidos emergentes Podemos y Ciudadanos, y cuáles pueden ser las expectativas ya como fuerzas parlamentarias?