8 octubre, 2014

Madrid. AFP. En el Hospital La Paz-Carlos III de Madrid se multiplicaban ayer los corrillos, mientras los pocos empleados dispuestos a hablar expresaban su ira tras el contagio de una compañera por el virus del Ébola, mientras denunciaban desinformación e improvisación.

¿El caso de ébola? “Se habla en todo el hospital. No sabemos nada; hay nerviosismo, desinformación”, afirmó un médico del servicio de emergencias.

Varios enfermeros de este tuvieron que intervenir en los cuidados de los dos misioneros españoles repatriados a Madrid y que murieron debido al virus.

“No entendemos cómo una persona que llevaba un traje doble y dos pares de guantes ha podido contaminarse”, expresó una cardióloga. Opinó que España no estaba preparada para recibir a los religiosos contagiados de la fiebre hemorrágica en África.

En el Hospital Carlos III fue donde se habilitó una planta para esos dos primeros enfermos de ébola, en condiciones que supuestamente respetaban los protocolos internacionales para enfermedades muy contagiosas.

El primer paciente, repatriado de Liberia, fue ingresado el 7 de agosto y falleció el 12. El segundo, procedente de Sierra Leona, llegó el 22 de setiembre y murió tres días después .

Aparentemente, fue ocupándose del segundo como esta mujer de 40 años contrajo el virus. La auxiliar de enfermería entró en la habitación del enfermo en dos ocasiones: una para cambiarle el pañal y otra para recoger su ropa tras el fallecimiento.

La paciente, Teresa Romero, presentó síntomas el 30 de setiembre. Según una fuente hospitalaria, vio a su médico ese día y este le dijo que acudiese a urgencias.

Críticas. “El único protocolo que ha habido es un curso de 15 minutos para saber cómo ponerse y quitarse el mono” de protección, afirmó una de sus compañeras.

Teresa Romero, contagiada de ébola, con Excalibur, en foto facilitada por el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (Pacma). | EFE
Teresa Romero, contagiada de ébola, con Excalibur, en foto facilitada por el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (Pacma). | EFE

Corren ya todo tipo de rumores. En la madrugada de ayer salió un empleado a decir a los periodistas, extraoficialmente, que un médico del servicio de cuidados intensivos “dio resultado positivo”. Se supo horas después que fue negativo.

¿Quién estuvo en el Carlos III? ¿Quién entró en contacto con la auxiliar de enfermería? ¿Cuántos casos sospechosos hay? Cada uno evalúa sus propios riesgos.

Cerca de allí, un grupo de choferes de ambulancia se preocupa por las condiciones en las que serían transportados eventuales nuevos pacientes.

Uno de ellos se cuestiona sobre la protección de los médicos y técnicos que acudan a evaluar a un paciente potencial a su casa, tras una llamada al 112, el número de emergencia en España.

La angustia por la falta de información se mezcla con el rencor acumulado desde hace años debido a los drásticos recortes presupuestarios impuestos al servicio de salud pública de la Comunidad de Madrid.