Africanos desafían la valla fronteriza entre el enclave español de Ceuta.

 20 febrero

Madrid

Cerca de 850 migrantes africanos consiguieron entrar en territorio de la Unión Europea (UE) en cuatro días cruzando la valla fronteriza entre Marruecos y el enclave español de Ceuta en un contexto de tensión entre la Unión Europea y el gobierno marroquí.

"Alrededor de 600 subsaharianos han intentado esta madrugada entrar en Ceuta y de ellos 359 han logrado acceder a territorio nacional", señaló en un comunicado la delegación del gobierno español en la ciudad.

"Han entrado rompiendo las puertas de acceso con cizallas y mazas (...) no han tenido que asaltar" la valla alambrada de seis metros de altura que rodea Ceuta, indicó una vocera de la delegación del Gobierno.

Su entrada se produjo, según esta misma fuente, en una zona difícil de vigilar por la que ya entraron el viernes casi 500 inmigrantes de los 700 que lo intentaron.

Según Isabel Brasero, vocero en Ceuta de la Cruz Roja, esta vez no hubo heridos muy graves entre los migrantes: "hemos trasladado 11 al hospital, ocho necesitaban suturar y tres una radiografía".

Por su parte, la delegación del Gobierno informó de dos guardias civiles y un inmigrante heridos de cierta gravedad.

Conflicto

España tiene en Ceuta y su otro enclave norteafricano, Melilla, las únicas fronteras terrestres entre África y la Unión Europea. La vigilancia fronteriza está ejercida conjuntamente por España y Marruecos.

Sin embargo, las relaciones entre Marruecos y la Unión Europea no pasan por un buen momento y el reino alauí lanza sutiles amenazas de relajar los controles migratorios.

El motivo de la disputa es las diferentes interpretaciones de un acuerdo de libre comercio sobre los productos agrícolas y pesqueros.

Migrantes caminan cerca del bosque de la ciudad marroquí de Fnidek después de forzar el muro entre Marruecos y el enclave español de Ceuta.
Migrantes caminan cerca del bosque de la ciudad marroquí de Fnidek después de forzar el muro entre Marruecos y el enclave español de Ceuta.

A finales del 2016, el Tribunal de Justicia de la UE estimó que en el Sáhara Occidental, antigua colonia española controlada por Rabat, este acuerdo no era aplicable teniendo en cuenta el estatuto separado y distinto de este territorio respecto a Marruecos reconocido por las Naciones Unidas.

Desde entonces, asociaciones que apoyan al Frente Polisario, que reclama la independencia del Sáhara Occidental, protestan contra varias operaciones comerciales entre Marruecos y los países europeos que afectan a productos llegados del Sáhara.

El ministerio marroquí de Agricultura advirtió el 6 de febrero que Europa se exponía a un "verdadero riesgo de reactivación de los flujos migratorios que Marruecos, a base a un esfuerzo sostenido, ha conseguido gestionar y contener".

"Ahora hace falta que las cosas sean claras, sinceras, sobre el futuro que queremos desarrollar entre Marruecos y la UE", dijo en declaraciones a la AFP el ministro Aziz Akhannouch.

La internada del lunes tuvo lugar pocas horas antes de la apertura de una cumbre bilateral francoespañola en Málaga (sur de España), presidida por François Hollande y Mariano Rajoy.

Por la noche, el periódico local El Faro de Ceuta filmó en las calles de la ciudad a decenas de jóvenes africanos bailando o besando el suelo del enclave español a gritos de "gracias Señor" o "¡Estoy en Europa!".

El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) está desbordado de solicitantes de asilo: "tenemos en torno a 1.400 personas en el CETI que tiene una capacidad de 512", dijo la portavoz de la prefectura.

Para acogerlos, la delegación del Gobierno pidió al Ejército tiendas y una cocina de campaña que deben instalarse en el aparcamiento de un centro de hípica contiguo.

En el CETI, la Cruz Roja "ha atendido a 350 personas", informó a la AFP Brasero. La ONG distribuyó ropa, calcetines, zapatos y mantas para cubrirse del viento y la lluvia que azota estos días la zona.

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