Origialmente, las manifestaciones de este sábado tenían por objetivo reclamar la liberación de dos líderes independentistas. Empero, tras las declaraciones de Rajoy, las protestas se avivaron

 21 octubre

Barcelona

Los manifestantes participan en una protesta contra la decisión de la Corte Nacional de encarcelar a líderes de la sociedad civil, en Barcelona, ​​España.
Los manifestantes participan en una protesta contra la decisión de la Corte Nacional de encarcelar a líderes de la sociedad civil, en Barcelona, ​​España.

Casi medio millón de independentistas salieron el sábado a las calles de Barcelona a protestar contra el plan del Gobierno español de cesar al presidente catalán, Carles Puigdemont, que comparó el momento histórico a la dictadura de Francisco Franco.

Encabezados por Puigdemont, miles gritaban “¡libertad!” e “¡independencia!”, después de que el Gobierno Central anunció su intención de cesar al ejecutivo regional.

"Es hora de declarar la independencia", dijo a la AFP Jordi Baltá, de 28 años, empleado de una papelería, estimando que ya no hay espacio para el diálogo.

La manifestación se había convocado originalmente para reclamar la liberación de dos líderes de organizaciones indepedentistas, Jordi Cuixart, de Omnium Cultural, y Jordi Sánchez, de la Asamblea Nacional Catalana, encarcelados como sospechosos de sedición.

Sin embargo, el anuncio del gobierno del presidente español Mariano Rajoy de que pedirá al Senado -la cámara competente- el cese de todo el gobierno independentista y la convocatoria de elecciones regionales en seis meses, realzaron el perfil de la protesta.

La llegada de Puigdemont al frente del cortejo fue saludada con gritos de "ípresidente, presidente!". Junto a él, se colocaron el resto de miembros del ejecutivo catalán, amenazados si, en una semana, y como parece, el Senado -donde el PP de Rajoy tiene mayoría absoluta- aprueba las medidas de Rajoy.

"Nos sentimos catalanes y el sentimiento de español ya no existe, el pueblo catalán está desconectado completamente de las instituciones españolas, sobre todo de lo que es el Estado español". Ramón Millol, mecánico de 45 años.

"Me siento totalmente indignada y sumamente triste, porque siento que nos pisan nuestros derechos y también nuestras ideas como catalanes", explicó Meritxell Agut, una empleada de banca de 22 años.

"Pueden destruir el gobierno, pueden destruir todo lo que quieran pero nosotros vamos a seguir luchando", aseguró desafiante Agut.

Miles de catalanes se manifestaron en Barcelona con carteles que proclamaban la libertad de dos independentistas, así como con banderas ondeando.
Miles de catalanes se manifestaron en Barcelona con carteles que proclamaban la libertad de dos independentistas, así como con banderas ondeando.

División en Cataluña

La sociedad catalana está dividida en partes aproximadamente iguales entre quienes quieren la independencia o no, pero la intervención del gobierno español en la administración catalana podría disgustar a parte de los segundos, como escribió en Twitter la alcaldesa de la ciudad, Ada Coalu: "Rajoy ha suspendido el autogobierno de Cataluña por el que tanta gente luchó. Un grave ataque a los derechos y libertades de todos, aquí y en todas partes".

La manifestación se extendió más allá de las cuatro calles de la céntrica y ancha avenida del Paseo de Gracia que se habían previsto inicialmente, en un sábado soleado. Como es habitual, la bandera dominante fue la independentista catalana, la "estelada" (estrellada), por la estrella blanca sobre fondo azúl que la preside.

"Nos sentimos catalanes y el sentimiento de español ya no existe, el pueblo catalán está desconectado completamente de las instituciones españolas, sobre todo de lo que es el Estado español". Ramón Millol, mecánico de 45 años.

Los manifestantes abucheaban, lanzaban insultos y alzaban el dedo corazón cada vez que un helicoptero de la policía española sobrevolaba la protesta con un ruido ensordecedor.

"¡Que se vayan!", dijo irritado Baltá, mirando al cielo.

Rajoy se amparó en el artículo 155 de la Constitución para solicitar a la cámara alta del Legislativo tomar el control de la administración catalana.

Además, el jefe del gobierno pidió la potestad de disolver el Parlamento catalán, actualmente en manos de Puigdemont, para "convocar elecciones en un plazo máximo de seis meses".

El presidente catalán Carles Puigdemont también se manifestó este sábado en Barcelona junto con otros líderes independentistas.
El presidente catalán Carles Puigdemont también se manifestó este sábado en Barcelona junto con otros líderes independentistas.

“Este es un proceso que ha sido unilateral, ha sido contrario a la ley, y ha buscado el enfrentamiento”, sentenció Rajoy, culpando a los independentistas de la crisis e insistiendo en que el objetivo es “recuperar la normalidad”.

El vicepresidente del Senado, el conservador Pedro Sanz, dijo que las medidas serán sometidas a votación en una sesión del viernes próximo. Sanz señaló a la prensa que una comisión especial de 27 senadores efectuará el martes una primera evaluación de las medidas. Dijo que Puigdemont puede apelarlas compareciendo ante la comisión el jueves antes del mediodía o mediante un enviado.

El Partido Popular de Rajoy tiene mayoría absoluta en el Senado y se espera que reciba amplio apoyo de la oposición para las medidas encaminadas a proteger la unidad española.

Puigdemont, el presidente catalán, en el cargo desde enero de 2016, denunció “el peor ataque a las instituciones y el pueblo de Cataluña desde los decretos del dictador militar Francisco Franco aboliendo la Generalitat”. Respondió con una amenaza velada de independencia, diciéndoles a los legisladores locales que presenten un plan para contrarrestar el “intento de liquidar nuestro autogobierno” por parte de España.

Incluso los catalanes moderados se horrorizaron ante la amplitud de la medida y protestaron contra el anuncio de Rajoy con golpes de cacerolas y bocinazos de vehículos en las calles de Barcelona, la capital regional.

En un discurso televisado por la noche, Puigdemont describió los planes de Rajoy de reemplazarlo a él y a su gabinete como “la humillación que pretende el gobierno español” y un “ataque a la democracia”.

Pugdemont se refirió a la medida de Rajoy como “el peor ataque a las instituciones y al pueblo de Cataluña desde los decretos del dictador militar Francisco Franco aboliendo la Generalitat de Cataluña” en 1939.

La alcaldesa Ada Colau, que se opone a la independencia sin un referendo válido con garantías fundamentales, calificó la medida de “ataque grave” a la autonomía catalana. Otros también expresaron su rechazo. La presidenta del Parlamento de Cataluña, Carme Forcadell, acusó a las autoridades centrales españolas de perpetrar un golpe de estado.

“Mariano Rajoy ha anunciado un golpe de estado de facto con el objetivo de derrocar a un gobierno democráticamente electo” , declaró Forcadell, quien describió la medida como “un golpe autoritario al interior de un miembro de la Unión Europea”.

“No se suspende la autonomía ni el autogobierno de Cataluña. Se cesa a las personas que han puesto ese autogobierno fuera de la ley”. Mariano Rajoy, presidente del Gobierno español

Por su parte, El FC Barcelona mostró su "apoyo absoluto" a las instituciones de Cataluña, frente a la voluntad del gobierno español de destituir al ejecutivo regional, declaró este sábado el presidente del club, Josep María Bartomeu, en la Asamblea General de Socios Compromisarios, divididos en la cuestión de la crisis política actual.

"El Barça siempre ha estado al lado del pueblo de Cataluña y de sus instituciones. Así que hoy, ante la aplicación del artículo 155 (de la Constitución Española), debemos reiterar nuestro apoyo absoluto a las instituciones democráticas de Cataluña escogidas por sus ciudadanos", declaró el presidente azulgrana ante los socios.

La protesta original de este sábado era para reclamar por la libertad de dos líderes independendistas catalanes quienes fueron apresados por sospechas de sedición.
La protesta original de este sábado era para reclamar por la libertad de dos líderes independendistas catalanes quienes fueron apresados por sospechas de sedición.

"También queremos expresar nuestro apoyo y solidaridad a todos los estamentos afectados", apuntó sobre las medidas anunciadas este sábado por el gobierno español.

"Ahora más que nunca, hace falta serenidad. Cualquier reacción debe ser cívica y pacífica. También en el Camp Nou. Y ahora más que nunca insistimos en nuestra apuesta por el diálogo como única vía posible para encontrar una solución a la situación que vive Cataluña ", añadió.

El FC Barcelona, club deportivo emblema de Cataluña se ha visto salpicado por la crisis política actual: una parte de los socios reclamaron que el club se implique más en la causa separatista, mientras que otros rechazan la politización del club.

Si el presidente catalán diera el paso de proclamar la independencia unilateralmente, la Fiscalía General del Estado “formularía una querella” por un delito de rebelión, punible con hasta 30 años de cárcel, advirtió una fuente de ese organismo.

El cese del gobierno catalán y la convocatoria s comicios son las dos medidas más contundentes del gobierno español en virtud del artículo 155 de la Constitución, que permite a Madrid intervenir el gobierno de una comunidad autónoma.

Es el culmen de cinco años de pulso por las aspiraciones independentistas de las autoridades catalanas, en la peor crisis de la España democrática en 40 años.

Rajoy dijo que su decisión obedece al referendo de autodeterminación que el gobierno catalán organizó el 1.° de octubre a pesar de estar prohibido por la justicia por inconstitucional.

Para esa consulta, recordó, se aprobaron en la cámara regional en setiembre dos leyes en las que “se liquidó por mayoría la Constitución” y el Estatuto de Autonomía catalán.

No obstante, precisó Rajoy, “no se suspende la autonomía ni el autogobierno de Cataluña. Se cesa a las personas que han puesto ese autogobierno fuera de la ley”.

El analista Oriol Bartomeu, profesor de ciencias políticas de la Universidad Autónoma de Barcelona, estimó que las medidas “son muy duras” y que con ellas Rajoy pretende “recuperar la agenda”, tras haber dejado hasta ahora en manos de la justicia la respuesta a los avances independentistas.

Bartomeu puso en duda que los funcionarios catalanes obedezcan: “No hace falta ser independentista para negarse a ser teledirigido desde los ministerios. ¿Cómo puedes controlar desde Madrid? Me parece muy difícil”.

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