El proyecto de ley deberá ir a votación por parte de los lores

 8 febrero
La primera ministra británica, Theresa May, y el secretario de Estado para el brexit, David Davis, dijeron 'aye' en la Cámara de los Comunes para manifestarse a favor de la tercera lectura del prytecto de ley que autoriza al gobierno a iniciar el proceso de divorcio de la UE.
La primera ministra británica, Theresa May, y el secretario de Estado para el brexit, David Davis, dijeron 'aye' en la Cámara de los Comunes para manifestarse a favor de la tercera lectura del prytecto de ley que autoriza al gobierno a iniciar el proceso de divorcio de la UE.

Londres

La Cámara de los Comunes votó este miércoles a favor de la ruptura con la Unión Europea (UE), lo cual salva el primer gran obstáculo que se le presentaba al Gobierno británico para materializar el divorcio.

El proyecto de ley que permite al gobierno de Theresa May notificar oficialmente la salida de la UE y empezar dos años de negociaciones recibió el voto a favor de 494 diputados y en contra de 122.

Tras esta segunda votación en los Comunes, el borrador tendrá todavía que superar dos debates en la Cámara de los Lores, cuyos miembros, al ser no electos, podrían ignorar "la voluntad del pueblo" y enmendar el texto, pero a riesgo de incrementar los llamamientos a abolir ese cuerpo.

Si la ley completa su recorrido sin problemas y en los plazos previstos, May podría acudir a la cumbre europea de Bruselas del 9 de marzo a invocar el artículo 50 del Tratado de Lisboa, puerta de salida de la UE.

Siete meses después de la inesperada victoria del brexit en el referendo, el voto de los Comunes será otra puñalada a la última esperanza de quienes no se resignaban al resultado: que los tribunales o el Parlamento frenaran la ruptura.

Una de las figuras de la campaña a favor del brexit, Nigel Farage, exlíder del partido antieuropeo y antinmigración UKIP, se congratuló: "Nunca soñé que vería a los Comunes votando abrumadoramente a favor de abandonar la UE".

En cambio, el diputado demócrata liberal Nick Clegg lamentó que "el gobierno haya tomado la decisión política de buscar un brexit duro y destructivo, y el hecho de que la ley se haya aprobado sin enmiendas les da un cheque en blanco".

Ruta ya trazada. Los diputados le arrancaron una concesión al gobierno a cambio de no entorpecer "la voluntad popular": poder votar el borrador del acuerdo de ruptura con la Unión Europea.

De todos modos, el gobierno precisó que un rechazo del Parlamento no impediría la salida de la UE. Así, las opciones del Parlamento serían aceptar lo que negocie May o abandonar la UE sin acuerdo.

La idea del gobierno era acabar con la posibilidad de una rebelión en sus filas conservadoras de unos diputados proeuropeos cada vez más descontentos con el nivel de escrutinio de las negociaciones que May está dispuesta a tolerar.

Uno de ellos, la diputada Claire Perry, tildó de "yihadistas" a los antieuropeos. "A veces siento que estoy sentada con colegas que son como yihadistas apoyando un brexit duro" cuando dicen cosas como "'¡no hay brexit lo suficientemente duro! ¡Fuera, europeos diabólicos, no queremos que mancilléis nuestras puertas otra vez!'".

Más líos para contener una rebelión está teniendo el Partido Laborista, primero de la oposición, cuyo líder, Jeremy Corbyn, apoyado por la militancia, pero siempre cuestionado por sus diputados, tuvo problemas para hacer acatar su orden de votar a favor de la ruptura y 51 diputados le desobedecieron.

A ellos se le sumaron los diputados nacionalistas escoceses y el más pequeño Partido Liberal Demócrata. Pero la suma de todos no pudo vencer a la mayoría absoluta de diputados conservadores (329 de 650).