14 mayo
Brigitte Trogneux junto a su esposo el presidente recién electo de Francia Emmanuel Macron, juntos en el Palacio Presidencial del Elíseo.
Brigitte Trogneux junto a su esposo el presidente recién electo de Francia Emmanuel Macron, juntos en el Palacio Presidencial del Elíseo.

París

Brigitte Macron, que asume sin complejos los 24 años de edad que la separan de su exalumno y esposo, ha acaparado la atención de la prensa nacional e internacional, incluso antes de convertirse oficialmente este domingo en la primera dama de Francia.

Para su primer día en el Elíseo, la nueva primera dama vestida con un traje azul lavanda posó en la escalinata del palacio presidencial tomada de la mano con su esposo, antes de escuchar, visiblemente emocionada, su primer discurso oficial.

Omnipresente durante la campaña presidencial, esta elegante rubia de ojos azules de 64 años ha estado siempre junto a Emmanuel Macron, de 39, desde que éste dejó el año pasado el cargo de ministro de Economía para lanzar su movimiento ¡En marcha!, con la mirada puesta en el Elíseo.

Bronceada todo el año, adepta a los pantalones ajustados y a los zapatos de tacón de aguja, Brigitte, o "Bibi" para sus allegados, se ha vuelto una habitual de las portadas de prensa del corazón, fotografiada caminando de la mano con su esposo por París o en bañador en las playas del sur de Francia.

Brigitte Trogneux llega al Palacio Presidencial del Elysée para asistir a la ceremonia formal de toma de posesión de su esposo Emmanuel Macron.
Brigitte Trogneux llega al Palacio Presidencial del Elysée para asistir a la ceremonia formal de toma de posesión de su esposo Emmanuel Macron.

Emmanuel y Brigitte Macron parecen una pareja unida, cariñosa y cómplice, la imagen de un amor que venció todas las adversidades e indiferente al "qué dirán" por su diferencia de edad.

Nacida en Amiens (norte), en el seno de una acaudalada familia pastelera, Brigitte Trogneux parecía prometida a otro destino. Cuando conoció a Emmanuel a principios de los años 1990, estaba casada y era madre de tres adolescentes.

Tenía entonces 39 años, era profesora de francés y dirigía un taller de teatro en un instituto de Amiens. Al conocer al futuro presidente, entonces un alumno de 15 años, se sintió "totalmente cautivada" por su inteligencia.

Emmanuel desafió todos los tabúes y le declaró su amor. "Con 17 años, me declara: 'Hagas lo que hagas, íme casaré contigo!'", cuenta. "Poco a poco venció todas mis resistencias".

Pero los padres de Macron, médicos, trataron de sacarle la idea de la cabeza enviándolo a un prestigioso instituto de París. Él no se rindió. "Tenía una obsesión, una idea fija: vivir la vida que había elegido con aquella a la que amaba. Y hacer todo lo necesario para conseguirlo", explica el político centrista en su libro "Revolución".

Finalmente, Brigitte Trogneux dejó a su marido banquero y se casó en 2007 con Macron, con quien se mudó a París. Allí empezó a dar clases en un instituto privado, mientras él se desempeñaba como alto funcionario, banquero y, finalmente, entraba a formar parte del gobierno del presidente socialista François Hollande.

"Ella no me eligió por lo que tenía. Por el confort o la seguridad que le aportaba. Renunció a todo eso por mí", escribió Macron en su libro.

Durante la campaña, su entorno la describió como una mujer influyente, que relee los discursos del candidato y no se pierde ningún acto electoral.

Su esposa "no tiene ningún papel atribuido, no asiste a los comités políticos" pero "si él no la ve durante una hora, la llama", confiesa François Patriat, de ¡En Marcha!.

Brigitte está "siempre presente y cada vez más, sin ella, no sería quien soy", dijo Macron, agarrando a su esposa de la mano ante los militantes entusiasmados la noche en que ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

Macron prometió crear un estatuto oficial de primera dama si llegaba al Elíseo y su esposa, abuela de siete nietos, ya tiene claro que quiere dedicarse a la educación y la cultura, especialmente en los barrios periféricos.

"Como profesora, conozco bien a los jóvenes. Mi combate será la educación". "Si les abandonamos por el camino, habrá una explosión" social, dijo el año pasado en una entrevista a Paris Match.