12 diciembre, 2015

Madrid. AFP. Los golpes bajos se multiplican en España en la campaña electoral a cuatro –el Partido Popular y el Socialista, Ciudadanos y Podemos– ante el porcentaje de indecisos a pocos días de los comicios .

Conforme se acerca el 20 de diciembre , los ataques son cada vez más personales y aumenta el desbarajuste entre la clase política tradicional de la cuarta economía de la zona euro que teme perder su hegemonía.

Los conservadores del Partido Popular (PP), en el poder, podrían perder al menos 60 diputados y, con ellos, la plácida mayoría absoluta de 186 sobre 350 escaños en el Congreso.

Los socialistas del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ahondarían en su fracaso del 2011 restando una veintena de diputados a los 110 obtenidos entonces (el peor resultado de su historia) y están en riesgo de ceder su dominio de la izquierda al antiliberal Podemos.

Las críticas al jefe de gobierno saliente, el conservador Mariano Rajoy, de 60 años, no arrecian, centradas en su ausencia a un debate, el lunes, y en los múltiples escándalos de corrupción estallados en su partido mientras su Ejecutivo aplicaba unas medidas de austeridad sin precedentes.

Al líder socialista, Pedro Sánchez, de 43 años, lo acusan de no controlar su partido, además de pagar también el historial de su partido en casos de corrupción y la colocación de algunos antiguos dirigentes en grandes empresas.

De momento, todos los sondeos dan una ligera ventaja a Rajoy aunque para gobernar debería aliarse con otro partido. Por detrás, los socialistas, Ciudadanos y Podemos, gran aliado europeo del griego Syriza, se disputan el resto de posiciones.

Rajoy se tomó fotografías el jueves con seguidores. | AFP
Rajoy se tomó fotografías el jueves con seguidores. | AFP

En el centro del abanico ideológico, Ciudadanos y PSOE tienen que luchar en dos frentes. Desde la izquierda, acusan a Ciudadanos de ser un partido de derechas y desde el PP los tachan de inexpertos.

El lunes, Rajoy se enfrentará con Sánchez en el último debate. El último intento de la “vieja política” para salvarse del ímpetu de los jóvenes.