17 noviembre, 2016

Berlín

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo este jueves que esperaba que su sucesor Donald Trump "haga frente" a Rusia en caso de necesidad y no busque a todo precio compromisos con Moscú.

"Espero que el presidente electo tenga la voluntad de hacer frente a Rusia cuando no respete nuestros valores y las normas internacionales", declaró Obama en una conferencia de prensa conjunta con la canciller alemana Angela Merkel en Berlín.

"El presidente electo no va a continuar exactamente nuestra estrategia, pero yo espero que no adopte un enfoque de 'Realpolitik (política de la realidad, basada en intereses prácticos)'", indicó Obama.

"Si simplemente suspendemos algunos acuerdos con Rusia, aunque esto perjudique a la gente o suponga una violación de las normas internacionales o deje en una posición de vulnerabilidad a los países pequeños, o cree problemas en el largo plazo en regiones como Siria, eso sería hacer lo que resulta práctico en el momento", indicó.

Para Obama esta estrategia podrá ser perfilada en la medida que Trump complete su gabinete.

"Creo que eso es algo que vamos a saber más a medida que el presidente electo arme su equipo", señaló Obama.

En este contexto, Obama abogó por que se mantengan las sanciones existentes contra Rusia por el conflicto en Ucrania, hasta que sea aplicado el acuerdo de paz de Minsk.

Sin acuerdo comercial

Por su parte, Merkel admitió que no podrá haber por ahora un acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos, tras la elección de Trump.

"Desde siempre me he comprometido a fondo para lograr un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. Hemos avanzado mucho en las negociaciones pero en este momento no puede haber conclusión", declaró Merkel.

La canciller dijo que espera que éstas puedan ser retomadas en otro momento.

"Lo que nos une, es la convicción común de que la globalización tiene que ser organizada humana y políticamente, pero no hay vuelta atrás a los tiempos de antes de la globalización", indicó.

El acuerdo de libre comercio, impulsado por Merkel y Obama, comenzó a generar cada vez más resistencias en muchos países de la UE, liderados por Francia, y suscitó temores de que éste provocara una erosión de las políticas sociales, medioambientales y de salud pública.

De todas formas del lado de Estados Unidos, el discurso contrario al libre comercio de Trump, hacía que fuera poco probable que el acuerdo fructificara.

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