El gobierno regional catalán continúa decidido a celebrar un referendo sobre la secesión el 1 de octubre, para independizarse de España

 20 agosto

Madrid

Después de los atentados que ensangrentaron Cataluña, los llamados a la unidad contra el terrorismo no han cesado en España, aunque tras esta fachada se mantiene la tensión entre Madrid y los independentistas catalanes, visible incluso en la investigación policial.

El gobierno regional catalán continúa decidido a celebrar un referendo sobre la secesión el 1 de octubre, aunque Madrid insiste en que es anticonstitucional y no tendrá lugar. Un enfrentamiento que en España se conoce como "choque de trenes".

El desacuerdo es evidente pese a la ola de solidaridad surgida en todos el país tras los atentados que dejaron al menos 14 muertos y más de cien heridos.

Una multitud rodea las candelas y flores colocadas en la calle este domingo 20 de agosto, luego del ataque terrorista que mató a 14 personas en Barcelona, España.
Una multitud rodea las candelas y flores colocadas en la calle este domingo 20 de agosto, luego del ataque terrorista que mató a 14 personas en Barcelona, España.

El viernes por la mañana, al día siguiente de los ataques, el presidente catalán, el independentista Carles Puigdemont, aseguró en una entrevista que "los atentados no van a modificar en absoluto la hoja de ruta sobre el proceso" separatista.

Hasta ese momento no se había reunido aún con el jefe del ejecutivo español, Mariano Rajoy, que el mismo jueves por la noche viajó a Barcelona donde se vio con su número dos, Soraya Sáenz de Santamaría, y el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido.

El viernes por la tarde ambos dirigentes se encontraron cara a cara, tras una breve entrevista telefónica la noche del jueves.

Rajoy, al que incluso algunos en el seno de su partido conservador acusan de intransigencia frente a las exigencias de mayor autonomía de Cataluña, calificó el encuentro de "muy positivo", e insistió en la necesidad de "trabajar juntos", invocando "la unidad en la lucha contra el terrorismo".

El rey Felipe VI viajó también a Barcelona para participar el viernes en el minuto de silencio, junto con Rajoy, Puigdemont y varios dirigentes de partidos políticos en la Plaza de Cataluña, junto a Las Ramblas, donde murieron 13 personas arrolladas por una camioneta.

Este momento de recogimiento fue seguido de aplausos y gritos de ¡No tenemos miedo!" en catalán, en un ambiente de solidaridad.

Al día siguiente, sin embargo, pudieron escucharse gritos de "íViva Cataluña!" cuando el rey fue a depositar una corona de flores en Las Ramblas, después de visitar a los heridos en dos hospitales.

En las imágenes se ve a Felipe VI con el gesto cerrado, al igual que cuando lo han silbado en los partidos del FC Barcelona en el Camp Nou, uno de los feudos del nacionalismo catalán.

El primer ministro de España, Mariano Rajoy (izquierda); el rey de España, Felipe VI (centro) y el presidente regional de Cataluña, Carles Puigdemont (derecha) observan un minuto de silencio en memoria de los atentados terroristas en Las Ramblas, Barcelona, ​​España.
El primer ministro de España, Mariano Rajoy (izquierda); el rey de España, Felipe VI (centro) y el presidente regional de Cataluña, Carles Puigdemont (derecha) observan un minuto de silencio en memoria de los atentados terroristas en Las Ramblas, Barcelona, ​​España.

El ministro del Interior español, Juan Ignacio Zoido, proclamó el sábado a mediodía que la célula autora de los atentados había sido "desarticulada".

Una afirmación matizada por el responsable de Interior catalán, Joaquim Forn, quien recordó que la investigación estaba siendo dirigida por la policía regional, los Mossos d'Esquadra. Este domingo, no obstante, Forn dijo que la célula había sido "neutralizada".

La prensa madrileña, hostil al separatismo catalán, destacó por otro lado que en una de sus comparecencias, Forn distinguió entre víctimas "catalanas" y "españolas" de los atentados, como si pertenecieran a nacionalidades diferentes.

Todos los diarios han destacado que Cataluña era una fuente de preocupación para los expertos de la lucha antiterrorista, a tenor del elevado número de presuntos yihadistas detenidos en su territorio.

Algunos fueron más allá, formulando un reproche que las autoridades catalanas rechazan de frente.

Según ciertos medios, Cataluña se habría expuesto favoreciendo deliberadamente la inmigración magrebí frente a la latinoamericana, para proteger la influencia de la lengua catalana.

Y es que, según ese cálculo, los araboparlantes estarían más abiertos a aprender el catalán para hacerse entender que los latinoamericanos hablantes de español, una lengua que todos los catalanes entienden.