Moscú suspendió la venta de gas para Ucrania en junio

 26 septiembre, 2014
El director general de Gazporm, Alexey Miller, participa en una conferencia de prensa
El director general de Gazporm, Alexey Miller, participa en una conferencia de prensa

Berlín

Moscú y Kiev dieron este viernes los primeros pasos para solucionar, antes del invierno, su disputa gasística, que podría tener consecuencias para el resto de Europa, mientras que los combates entre el ejército y los separatistas prorrusos dejaron una nueva víctima en Ucrania.

Rusia y Ucrania acordaron en la capital alemana medidas para restablecer el flujo de gas ruso entre los dos países, suspendido desde junio, con el pago por parte de Kiev de $3.100 millones a Gazprom, antes de fin de año.

El gigante del gas ruso Gazprom le reclama a Ucrania una deuda por gas de $5.300 millones.

Según este "acuerdo previo", sujeto a aprobación de los dos gobiernos, Gazprom está dispuesto a suministrar a Ucrania al menos 5.000 millones de metros cúbicos de gas en los próximos meses, contra pago anticipado, dijo el comisario europeo de energía, Günther Oettinger, al término de una reunión trilateral en Berlín.

Las negociaciones de Berlín, que continuarán la próxima semana, pretenden resolver las divergencias entre Rusia y Ucrania sobre el precio del gas, que condujeron a Moscú a cortar en junio sus suministros a Kiev, en un contexto de enfrentamiento entre los dos países por el conflicto en el este ucraniano.

Otro objetivo es asegurar la entrega de gas ruso a la UE. Rusia es el principal proveedor de gas natural de la UE. En 2013, en volumen, el bloque europeo recibió de Rusia el 34% de su consumo total de gas, y la mitad transitó por Ucrania.

El ministro ruso de Energía, Alexander Novak, advirtió a Europa contra cualquier operación de reventa de gas ruso a Ucrania y amenazó con cortes en el suministro, en una entrevista este viernes a la prensa alemana.

"Los contratos en vigor (entre Rusia y los europeos) no prevén ninguna reexportación", dijo al diario Handelsblatt.

Su respeto "es lo único que garantiza sin interrupciones los suministros (de gas ruso) a los consumidores europeos".

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