12 octubre, 2015
El fundador de Wikileaks, Julian Assange (derecha), acompañado por el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, durante una conferencia de prensa, el 18 de agosto del 2014, en la embajada de ese país en Londres.
El fundador de Wikileaks, Julian Assange (derecha), acompañado por el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, durante una conferencia de prensa, el 18 de agosto del 2014, en la embajada de ese país en Londres.

Londres

La policía británica abandonó desde este lunes la vigilancia constante de los alrededores de la embajada ecuatoriana de Londres, aunque mantiene su intención de detener a Julian Assange si la abandona.

La policía "retiró la presencia física de agentes fuera de la embajada", dijo en un comunicado, aunque "sigue comprometida en ejecutar la orden de arresto" del fundador de Wikileaks.

"Ha pasado un tiempo significativo desde que Julian Assange entró en la embajada y, pese a los esfuerzos de mucha gente, no hay perspectivas inmediatas de una resolución legal o diplomática de este asunto", añadió.

Assange, reclamado como sospechoso de varios delitos sexuales en Suecia, está refugiado desde junio de 2012 en la embajada ecuatoriana en Londres, en el barrio de Knightsbridge.

El australiano teme que una vez en Suecia sea extraditado a Estados Unidos por la publicación de cientos de miles de documentos confidenciales del gobierno estadounidense a través de Wikileaks.

"Aunque ninguna táctica garantiza el éxito si Julian Assange abandona la embajada, la policía desplegará un cierto número de tácticas encubiertas y descubiertas para detenerlo", agregó el comunicado.

"Como todos los servicios públicos, los recursos de la policía son finitos", alega el texto, en referencia velada al alto coste de haber mantenido un dispositivo permanente ante la legación ecuatoriana.

Según Wikileaks, el precio de la vigilancia constante ha sido hasta ahora de unos 12,6 millones de libras (19,3 millones de dólares y 17 de euros).

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