7 enero, 2015

Berlín AFP El Gobierno alemán está preocupado por la imagen que dan en el extranjero las manifestaciones contra la “islamización” de Alemania, aunque la movilización antirracista parece mayoritaria en el país.

El diario Bild publicó una petición de 50 personalidades, entre las que se encuentran dos exjefes de gobierno, Gerhard Schröder y Helmut Schmidt, que dicen “no a Pegida”, el movimiento que convocó estas manifestaciones.

El entrenador del equipo de Alemania que ganó el Mundial de Fútbol, Oliver Bierhoff, elogió en este periódico, el más leído de Europa, la integración de los extranjeros en el país, junto con artistas o eclesiásticos.

Siete ministros de gobierno firmaron la petición. El titular de Finanzas, Wolfgang Schäuble, estimó que “las palabras no sustituyen a los hechos: Alemania necesita inmigrantes”.

Dresde
Dresde

La undécima manifestación contra la “islamización” de la sociedad el lunes reunió a unas 18.000 personas en la ciudad de Dresde (este), un récord desde que se iniciaron estas protestas en octubre.

No obstante, la movilización fue baja en otras partes del país, al tiempo que las contramanifestaciones reunieron a más gente en toda Alemania.

Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente) tiene como eje la lucha contra “la islamización” del país, ante el temor de que yihadistas que hayan participado en combates con la organización Estado Islámico puedan volver a Alemania, aunque también critica la inmigración, los medios de comunicación y las élites políticas.

En su discurso de fin de año, Merkel llamó a los alemanes a no participar en estas manifestaciones, que, dijo, están organizadas por personas con el “corazón lleno de prejuicios y de odio”.

“Pegida no solo perjudica a nuestro país, sino que también da una mala imagen de Alemania en el extranjero”, declaró el ministro de Exteriores Frank-Walter Steinmeier, en tuits que también se difundieron en inglés.

Por su parte, el presidente de la Federación de Empresarios, Ingo Kramer, afirmó que dar “la impresión de manifestar en nuestro país contra los extranjeros perjudica a Alemania”.

Protesta en Hamburgo contra el racismo y la islamofobia. | EFE
Protesta en Hamburgo contra el racismo y la islamofobia. | EFE

Pese a ser minoritario, Pegida incomoda al gobierno de Alemania, un país que fue gobernado entre 1933 y 1945 por el régimen nazi, cuya ideología racista se plasmó en la exterminación de los judíos de Europa Central, y que procura actualmente dar una imagen de apertura al mundo.

“Justamente, en Alemania tenemos que ser sensibles cuando se transforma a una minoría en chivo expiatorio”, recalcó Werner Schiffhauer, un universitario que preside el Consejo de Migraciones, que agrupa a investigadores de este tema.

En el pasado se hablaba de luchar “contra la judaización de la sociedad alemana y hoy de una islamización de Occidente”, agregó.

“Necesitamos una nueva representación de Alemania”, declaró a la televisión Naika Foroutan, una socióloga de la universidad Humboldt de Berlín.

“Durante mucho tiempo nos formamos con la idea de que Alemania no era un país de inmigración, cuando sí lo era en los hechos”, destacó.

Según datos oficiales, un habitante de Alemania sobre cinco es de origen extranjero y este país se convirtió en 2012 en el principal destino de inmigración de Europa, con 400.000 nuevos inmigrantes.

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