Asesinados eran jóvenes, mujeres y niños; todos, con un disparo en la cabeza

 31 enero, 2013

Alepo, Siria AFP. Nadie asumió la terrible masacre. Los rebeldes se la imputaron al régimen de Bashar al-Asad, que acusó a su vez al grupo islamista al-Nosra.

Pese a eso, ayer decenas de miles de sirios pedían justicia para las víctimas mientras se daban a la tarea de identificar y preparar un sepelio masivo.

Tal es el caso de Um Mohamad, una mujer que ayer caminaba sostenida por dos milicianos rebeldes entre los 32 cadáveres que yacían tendidos en una escuela de Alepo, al norte de Siria, en busca de algún familiar.

Ella encontró a un sobrino por un tatuaje en el brazo derecho. “Es su sobrino. Desapareció en julio. Era médico en Maara' Ahora tenemos que llamar a su familia para que vengan a recoger el cuerpo”, dijo Abu Ahmad, su esposo.

La mujer ayudó el martes, junto a oficiales, a sacar del fondo del cauce m ás de 80 cadáveres, en su mayoría de hombres jóvenes , aunque también había mujeres y niños ejecutados de un disparo en la cabeza, generalmente con las manos atadas a la espalda.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han muerto más de 60.000 personas desde que el conflicto contra el régimen del presidente Bashar al -Asad principió hace 22 meses.

Pero en esta escuela, situada en la zona rebelde de Alepo, la otrora floreciente capital comercial de Siria , nadie duda de la culpabilidad de las tropas de al-Asad.

“Vengaremos lo ocurrido. Las muertes de esos inocentes no quedarán impunes”, exclamó Abdel Jader al-Sada, un comandante del Ejército Sirio Libre (ESL).

“Todos los civiles que viven en las zonas liberadas son enemigos del régimen. Todos los sirios son enemigos del régimen; al-Asad está dispuesto a acabar con su pueblo con tal de conservar el poder”, enfatizó el oficial.

“Hemos logrado recuperar un cadáver más del río en toda la noche. Y hemos verificado que hay, al menos, dos mujeres flotando en el agua y varios niños”, afirmó el capitán Abu Seij, responsable de una improvisada morgue.

En total, 46 cuerpos habían sido identificados y trasladados a sus ciudades natales. “El resto, si no son reconocidos por ningún familiar serán enterrados en una fosa común”, indicó Abu Seij.

Etiquetado como: