El aparato, que transportaba a hombres destinados a relevar a las tropas y a un general de las fuerzas especiales del Ministerio del Interior, fue alcanzado por un misil ruso

 29 mayo, 2014
 Un soldado ucraniano permanece en guardia en un puesto de control cerca de Slaviansk, Ucrania. Al menos 13 soldados y un general ucraniano murieron hoy al ser derribado el helicóptero en el que viajaban a las afueras de Slaviansk (este).
Un soldado ucraniano permanece en guardia en un puesto de control cerca de Slaviansk, Ucrania. Al menos 13 soldados y un general ucraniano murieron hoy al ser derribado el helicóptero en el que viajaban a las afueras de Slaviansk (este).

Kiev

Los rebeldes prorrusos del este de Ucrania derribaron este jueves un helicóptero militar y mataron a 12 soldados ucranianos, en una de las peores jornadas para las fuerzas leales a Kiev que tratan desde hace casi dos meses de poner fin a la insurrección separatista.

El aparato, que transportaba a hombres destinados a relevar a las tropas y a un general de las fuerzas especiales del Ministerio del Interior, fue alcanzado por un misil ruso, aseguró el presidente interino, Olexandre Turchínov, en el Parlamento.

"Estoy convencido de que nuestras fuerzas armadas (...) llevarán hasta el final la limpieza de los terroristas y que los criminales que financia Rusia serán eliminados y se sentarán en el banquillo de los acusados", añadió Turchinov, que dejará su puesto a principios de junio al vencedor de la presidencial del domingo Petro Poroshenko.

Turchínov había informado antes acerca de 14 muertos, pero la Guardia Nacional publicó un balance de 12 muertos y un herido grave.

Se trata de una de las peores jornadas para el ejército ucraniano desde el inicio de las operaciones contra los insurgentes del este. El 22 de mayo, 17 militares perdieron la vida: 16 en la ciudad de Volnovaja, en la región de Donetsk, y uno más en otro ataque de los insurgentes en la región vecina de Lugansk.

Tras los combates que han dejado unos 40 muertos (sobre todo separatistas) el lunes en el aeropuerto internacional de Donetsk, la tensión sigue al máximo en el terreno.

La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) ha perdido desde el martes el contacto con un equipo de cuatro observadores (un danés, un estonio, un turco y un suizo).

Por primera vez, los insurgentes reconocieron que están en sus manos y dejaron entrever una posible liberación.

"Sabemos dónde están, están sanos y salvos", declaró a Interfax Viacheslav Ponomarev, el "alcalde" de Slaviansk, un bastión de la insurgencia en el este del Ucrania. "Los detuvimos. Vamos a aclarar quienes son, a dónde iban y para qué y los liberaremos", agregó, estimando, según la agencia, que podrían haber realizado labores de espionaje.

"Necesitamos entender si pertenecen realmente a la OSCE. Se sospecha que serían espías", explicó por su parte Denis Puchilin, uno de los líderes de la "República de Donetsk", citado por la agencia Ria Novosti.

Según una fuente de la OSCE, que pidió el anonimato, los observadores estarían detenidos en la región de Lugansk, vecina de Donetsk.

Otro grupo de 11 observadores también fue retenido brevemente el miércoles en la región de Donetsk.

La OSCE calificó la detención de los observadores de "sabotaje a los esfuerzos internacionales" para poner fin a la crisis y a los combates.

El ministro del Interior anunció por su parte la muerte de un soldado en un asalto de los separatistas contra una unidad de la región de Lugansk el miércoles por la noche.

"Tenemos un plan de acción (...). Este plan conducirá a una limpieza total del territorio ucraniano y más exactamente, del este, de los separatistas", dijo el ministro de Defensa Mijailo Koval.

Vencedor de la elección presidencial del domingo con el 54,7% de los votos, el millonario Petro Poroshenko aseguró que quiere iniciar "inmediatamente" negociaciones con Estados Unidos y Europa con vistas a una alianza de defensa para "proteger a Ucrania militarmente", en una entrevista al diario alemán Bild.

El jefe del Estado electo dijo que quiere hablar con el presidente ruso, Vladimir Putin, pero Rusia se opone a la operación militar lanzada contra los insurgentes del este, a la que califica de "castigo".

Las autoridades ucranianas prooccidentales ven cómo se afianza la perspectiva de una "guerra del gas" con Rusia.

Moscú, que exige el pago de $2.000 millones de atrasos este jueves, y Kiev que pone como condición garantías para que reduzca los precios, siguen sin moverse de sus posiciones.

Ante la falta de acuerdo, el poderoso grupo gasístico ruso Gazprom podría suspender el martes el suministro, lo que podría afectar a algunos países europeos.

Ante la acumulación de deuda ucraniana ($3.500 millones en total), Gazprom ha decidido imponer un sistema de prepago a partir de junio.

Por su parte, Rusia ha sellado con Bielorrusia y Kazajastán la creación de una Unión Económica Euroasiática, un proyecto ansiado por Putin que busca restaurar la influencia de Moscú en la exURSS.

El presidente bielorruso, Alexandre Lukachenko, estimó que Ucrania tendrá que sumarse "tarde o temprano" a esta unión.

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