4 diciembre, 2016

La Habana

Puros envenenados, caracolas con explosivos, un traje de buzo contaminado: la imaginación de la CIA fue muy fructífera en sus intentos de asesinar al líder cubano Fidel Castro.

Las causas de la muerte de Fidel Castro, quien sobrevivió a diez presidentes, son un secreto de Estado y nadie sabe de que murió "el comandante", ni siquiera ahora que sus cenizas reposan en la ciudad de Santiago de Cuba.

Castro indicó que él había sido blanco de unos 600 intentos de asesinato, con lo que podría competir en un récord Guinness, pero todo indica que el líder cubano, de 90 años, falleció por su edad avanzada. Fidel Castro estaba retirado desde 2006, cuando anunció una enfermedad y pasó el poder a su hermano Raúl.

Documentos de la CIA y un informe del Comité del Senado presidido por el congresista demócrata Frank Church en 1975 revelan conspiraciones muy creativas y sofisticadas aunque muchas "no salieron de la fase del laboratorio".

Algunas de las ideas ni siquiera tenían como objetivo matar a Castro y parecían más ingeniosas travesuras de estudiantes de secundaria.

El Comité Church señaló que desde marzo a agosto de 1960, "la CIA evaluó planes para minimizar el carisma de Castro saboteando sus discursos".

Una idea que se manejó fue esparcir con aerosol un químico similar al LSD en el estudio de grabación de Castro, pero el plan fue rechazado. La idea era mostrar a los cubanos que su líder había perdido la razón, de esa manera dejarían de confiar en él.

De igual manera, la División de Servicios Técnicos (TSD, por su sigla en inglés), consideró introducir un químico que produce desorientación temporal, de manera de que Castro apareciera como un tonto.

Quizá uno de los atentados más peculiares que se planificaron en su contra fue dirigido contra su barba, icono de los revolucionarios y considerada un elemento importante de su magnetismo.

La CIA contempló poner sal de talio en sus zapatos, de manera que al ser absorbido o inhalado, provocaría la caída del vello. Caída la barba, caería el magnetismo. Pero el plan tampoco prosperó.

El informe del Comité Church encontró "evidencias concretas" de que hubo al menos "ocho intentos concretos de la CIA de asesinar a Fidel Castro desde 1960 a 1965".

Conocida la afición de Castro por el tabaco, una caja de los puros favoritos de Castro fue tratada con "toxina botulínica letal tan potente que mataría a cualquier persona con tan sólo poner el cigarro en la boca", dijo el Comité.

Los puros fueron entregados a una persona sin identificar en febrero de 1961, pero "el informe no dice si finalmente se buscó llevar los cigarros a Castro".

En 1960, la CIA reclutó sicarios de la mafia para asesinar a Castro y ofreció una recompensa de $150.000 a quien lograra matarlo.

La agencia consideró disparar contra Castro en un estilo "asesinato mafioso", pero los asesinos a sueldo propusieron un método más discreto: colocar una pastilla venenosa en la bebida o comida de Castro.

El TSD elaboró una pastilla con la toxina botulínica, que fue entregada al funcionario cubano, Juan Orta.

Pero después de varios intentos, a Orta aparentemente le dio pánico y abandonó la misión, según un memo de la CIA.

El plan de asesinar a Castro con veneno se reavivó tras el fiasco para EEUU de la invasión en Bahía de los Cochinos, pero fue abandonado en 1963.

En 1963, el jefe de una sección de la CIA pidió a su asistente que investigara la posibilidad de colocar un caracol explosivo en los lugares en que Castro hacía buceo. Tras ser analizado minuciosamente, el plan fue descartado.

La CIA consideró pedirle a James Donovan, el abogado encargado de negociar con Castro la liberación de los prisioneros de la Bahía de los Cochinos, que le llevase al líder cubano un traje de buceo "contaminado".

El plan consistía en introducir en el forro del traje de neopreno esporas y bacterias que le provocarían una grave enfermedad en la piel. El laboratorio contaminó además el respirador. Pero todo quedó dentro del laboratorio.

La CIA suministró a un alto dirigente cubano apodado AM/LASH, quien quería eliminar a Castro, una pluma estilográfica con una aguja hipodérmica tan fina que Fidel no podría darse cuenta cuando alguien chocara contra él inyectándole un potentísimo veneno. Este plan también falló.

Tan sólo una coincidencia histórica: el bolígrafo fue entregado a AM/LASH el 22 de noviembre de 1963, el día en que el presidente estadounidense John F. Kennedy fue asesinado en Dallas.

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