Dos aspirantes ‘no políticos’ emergieron fortalecidos en lucha por la postulación

 11 febrero, 2016

Manchester, EE. UU. El mensaje del cambio y de la rabia triunfó en las primarias de Nuevo Hampshire y dio alas al socialista Bernie Sanders, ganador por los demócratas, y al magnate Donald Trump, favorito republicano, quienes ahora comienzan un camino más difícil en el sur y el oeste de Estados Unidos.

Por primera vez, este martes la victoria en Nuevo Hampshire fue, al mismo tiempo, para dos figuras ajenas al aparato de los partidos Demócrata y Republicano, lo que envía un fuerte mensaje de descontento que podría influir en las próximas primarias del país, resaltó Anthony Corrado, profesor de Política en el Colby College de Maine.

“Los votantes están reaccionando a aquellos candidatos que pueden mover, reorganizar las cosas. Reaccionan a candidatos que dicen: ‘voy a eliminar al gran Gobierno’, como Trump, o a candidatos que cargan contra los ricos, como Sanders”, resumió Corrado, experto en campañas presidenciales.

Para Corrado y el profesor Michael McDonald, de la Universidad de Florida, tanto Sanders como Trump se beneficiaron de una alta participación y del voto de los “independientes”, ciudadanos no registrados con ningún partido y que en Nuevo Hampshire pueden votar en las primarias republicanas o en las demócratas.

Impulso para Sanders. Después del buen papel en los caucus (asambleas populares) de Iowa, la victoria de Nuevo Hampshire supuso un gran impulso para Sanders, senador por el vecino estado de Vermont, quien hizo historia al aglutinar el 60% del respaldo y vencer a a la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, quien solo logró el 38%.

“Nunca nadie había ganado unas primarias en Nuevo Hampshire por un margen tan alto”, destacó Corrado.

La mayor baza de Sanders son los jóvenes de entre 18 y 29 años, que apoyaron al legislador en un 83% en Nuevo Hampshire, un estado que no representa a EE.UU. demográficamente porque más del 90% de la población es blanca y casi no hay presencia de minorías, que apoyan más a Clinton.

Consciente del terreno hostil en Nuevo Hampshire, la ex primera dama no perdió el tiempo y, justo antes de las primarias, viajó a la ciudad de Flint, Míchigan, inmersa en una fuerte crisis sanitaria y de gran peso de población negra, composición similar a la de Carolina del Sur, donde habrá elecciones primarias demócratas el 27 de febrero.

Los hispanos también podrían jugar a favor de Clinton en Nevada, donde su campaña lanzó un anuncio en español.

El reverendo Al Sharpton (izquierda)conversó el miércoles con el precandidato demócrata Bernie Sanders durante un encuentro matutino en el Restaurante Sylvia’s en el barrio de Harlem, Nueva York. | AP
El reverendo Al Sharpton (izquierda)conversó el miércoles con el precandidato demócrata Bernie Sanders durante un encuentro matutino en el Restaurante Sylvia’s en el barrio de Harlem, Nueva York. | AP

Trump, fortalecido. Nuevo Hampshire también sirvió para reforzar a Trump, quien lleva las de ganar en las primarias republicanas de Carolina del Sur, el 20 de febrero, donde las encuestas le dan un 36% de apoyo por encima de los senadores Ted Cruz y Marco Rubio, según la media de los sondeos de la web Real Clear Politics .

“El primer paso para demostrar que eres un ganador es ganar. Y eso es lo que hizo ayer Trump”, apuntó Corrado.

Los próximos estados en el calendario son Carolina del Sur y Nevada, con gran presencia de hispanos, y a los que seguirá una decena de estados, entre ellos, Alabama, Arkansas, Colorado, Georgia, Massachusetts, Texas y Virginia, el 1.° de marzo (el famoso y crucial “supermartes”).

Los estados del sur son precisamente los que pueden ser más difíciles para Trump por la gran cantidad de evangélicos que ya lo golpearon en Iowa, donde quedó en segundo puesto.

Los senadores Ted Cruz y Marco Rubio, primero y tercer lugares en Iowa, respectivamente, podrían hallar la luz en estos estados, tradicionalmente más conservadores, pero la posibilidad de convertirse en el candidato “alternativo” a Trump se les podría complicar con el segundo puesto que logró este martes, el gobernador de Ohio, John Kasich.

El mayor desafío para Kasich ahora es conseguir extender su campaña, hasta ahora concentrada en Nuevo Hampshire, al resto del país.