Los agentes fronterizos han informado de un aumento del 92% en el número de menores inmigrantes que tratan de cruzar la frontera sin sus padres

 12 junio, 2014

Washington

 Imagen de uno de los autobuses utilizado para trasladar a los cientos de menores indocumentados centroamericanos -procedentes del sudeste de Texas,- desde Phoenix y Tucson a un almacén de la Patrulla Fronteriza en Nogales, Arizona
Imagen de uno de los autobuses utilizado para trasladar a los cientos de menores indocumentados centroamericanos -procedentes del sudeste de Texas,- desde Phoenix y Tucson a un almacén de la Patrulla Fronteriza en Nogales, Arizona

El estado de Texas pidió este jueves $30 millones al departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. ante la crisis desatada en la frontera con México al dispararse la cifra de niños inmigrantes que llegan solos al país norteamericano, en su mayoría procedentes de Honduras, El Salvador y Guatemala.

El procurador general de Texas, el republicano Greg Abbott, indicó que los agentes fronterizos han informado de un aumento del 92% en el número de menores inmigrantes que tratan de cruzar la frontera sin sus padres.

"La llegada de menores inmigrantes ha sobrepasado a los agentes fronterizos, que consagran su tiempo y recursos a los aspectos humanitarios de este influjo y no están disponibles para garantizar la seguridad de la frontera e impedir la actividad criminal. Nos preocupa que no pueda controlarse la peligrosa actividad de los cárteles, el tráfico de drogas y de personas", explicó Abbot.

Añadió que garantizar la seguridad de la frontera con México es responsabilidad del Gobierno federal. "Como eso simplemente no está ocurriendo, el estado de Texas pide fondos de emergencia para apoyar sus propias iniciativas de seguridad en la frontera", reclamó.

Debido a esa crisis, el Gobierno estadounidense urgió a los padres centroamericanos a no enviar a EE. UU. a sus hijos solos o a través de redes de tráfico de personas.

En el año fiscal 2013, que concluyó en septiembre pasado, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de EE.UU. registró unos 24.000 niños que cruzaron la frontera sin compañía. Para mayo de este ejercicio el número se había incrementado hasta los 47.000, sobre todo en la zona de Río Grande (Texas).

Cuando llegan, los menores son identificados y pasan un control sanitario inicial, antes de ser trasladados a un complejo en el que trabajan diferentes agencias, donde el Departamento de Salud provee atención médica y son asignados a un refugio, en el que permanecen hasta que son reclamados por un familiar o un tutor autorizado tras estudiarse cada caso.

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