27 mayo, 2016
Una seguidora departió el miércoles con Trump en Anaheim. | AFP
Una seguidora departió el miércoles con Trump en Anaheim. | AFP

Washington. EFE y AFP. El magnate Donald Trump culminó el jueves uno de los hitos políticos más sorprendentes de la historia reciente de Estados Unidos, al asegurarse la candidatura presidencial republicana luego de una campaña marcada por sus incendiarios comentarios y su victoria sobre pesos pesados del Partido.

La cifra mágica de 1.237 delegados, umbral necesario para ser proclamado candidato y esquivar la posibilidad de una convención disputada en Cleveland, en julio, como buscaba una parte del aparato del partido conservador, es consecuencia de los 1.150 delegados comprometidos por su aplastante triunfo en las primarias, a los que se añadieron 88 de los no comprometidos.

“Me siento honrado”, dijo Trump en una conferencia de prensa, rodeado por un puñado de delegados que anunciaron su apoyo en la convención.

“Estas personas que están detrás de mí nos permitieron superar la barrera”, expresó en Bismarck, Dakota del Norte (noroeste), acompañado en el escenario por delegados de ese estado que comprometieron su apoyo al empresario en la convención partidaria.

Este jueves, las cadenas CNN y ABC, así como la agencia Associated Press, habían informado de que ese apoyo le había permitido a Trump franquear la barrera de los 1.237 delegados a la convención republicana.

Queda atrás el 16 de junio del 2015, cuando anunció su intención de competir por la nominación republicana ante un escepticismo casi generalizado.

Sus incendiarias propuestas, que en otras circunstancias habrían provocado su hundimiento inmediato, han servido, paradójicamente, de impulso para su inesperado triunfo.

“Cuando México envía a su gente, no están enviando a los mejores. Están enviando gente que tiene muchos problemas, y están trayendo esos problemas con ellos. Traen drogas. Traen delitos. Son violadores. Y algunos, supongo, son buena gente”, sostuvo Trump al inicio de su campaña ante la estupefacción generalizada.

Algunas promesas, como erigir un muro en la frontera con México para evitar la entrada a migrantes o prohibir el acceso de musulmanes al país , son temas recurrentes en una campaña cuyo el lema es “Volvamos a hacer grande a EE. UU.”.

Aún quedan 303 delegados en juego que se dilucidarán en su gran mayoría el 7 de junio en las primarias de California, Montana, Nueva Jersey, Nuevo México y Dakota del Sur, por lo que se espera que amplíe todavía más su haber.

Su candidatura oficial era cuestión de días tras quedarse solo en la contienda después de la retirada, a comienzos de mayo, del senador por Texas Ted Cruz y el gobernador de Ohio, John Kasich, únicos rivales restantes de los más de 15 aspirantes que iniciaron la competencia el año pasado.

Los choques constantes de Trump con parte del aparato republicano, que consideraba su retórica exagerada y excesivamente provocadora, llevaron a plantear la posibilidad de que se presentase en la convención una figura externa para desbancarle, como propuso el anterior candidato presidencial republicano del 2012, Mitt Romney.

Sin embargo, las contundentes victorias de Trump, que se ha impuesto ya en una treintena de los 50 estados del país, dieron al traste con esta opción.