Según el exvicepresidente pinolero, es evidente que el presidente electo costarricense, Luis Guillermo Solís no quiere que Daniel Ortega esté en su toma de posesión.

 29 abril, 2014

Managua

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez dijo este martes que Costa Rica y Nicaragua no pueden vivir en tensión negativa permanente y que tienen que buscar cómo tener buenas relaciones, porque ninguna grúa podrá separar su vecindad.

“No pueden estos dos países vivir en tensión negativa permanente: hay lazos de cooperación económica, habrá un nuevo paso a Costa Rica a través del río San Juan con un puente que está construido” cerca de la frontera, anotó Ramírez, que fue vicepresidente de Nicaragua de 1985 a 1990, tras participar en una actividad donde se anunció un próximo encuentro de escritores centroamericanos.

Observó, además, que en Costa Rica viven y trabajan miles de nicaragüenses, en su mayoría indocumentados, principalmente en labores agrícolas, construcción y domésticas.

“Estar dándonos la espalda no tiene ningún sentido. Por asuntos de la geografía y la historia estamos juntos. Ninguna grúa puede separarnos y llevarnos lejos de donde estamos. Hay que acomodarse a tener buenas relaciones”, razonó Ramírez, quien actualmente se encuentra distanciado de la política.

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez (izquierda) posó este martes con el embajador de Francia en Nicaragua, Antoine Joly, en la sede de la Alianza Francesa en Managua. Nicaragua acogerá del 7 al 10 de mayo el segundo encuentro de narradores centroamericanos, un evento promovido por Ramírez.
El escritor nicaragüense Sergio Ramírez (izquierda) posó este martes con el embajador de Francia en Nicaragua, Antoine Joly, en la sede de la Alianza Francesa en Managua. Nicaragua acogerá del 7 al 10 de mayo el segundo encuentro de narradores centroamericanos, un evento promovido por Ramírez.

Costa Rica y Nicaragua mantienen diferencias diplomáticas por temas relacionados con los límites fronterizos y mantienen un litigio en la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Por un lado, Costa Rica acusa a Nicaragua de invasión en el extremo este de la frontera, en un punto que el Estado nicaragüense considera como propio.

Por otra parte, Nicaragua culpa a Costa Rica por daños ambientales al construir una carretera cuyos sedimentos caen en el río San Juan, ubicado del lado nicaragüense.

Las diferencias entre el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y la todavía gobernante de Costa Rica, Laura Chinchilla, no han hecho posible que las disputas se resuelvan de forma bilateral.

El presidente electo costarricense, Luis Guillermo Solís, excluyó a Nicaragua de su gira de presentación centroamericana la semana pasada.

“Esto no refleja más que las tensiones que siguen existiendo entre Nicaragua y Costa Rica, que no han sido resueltas”, reflexionó Ramírez, crítico del actual mandatario nicaragüense.

“Me parece que el nuevo presidente de Costa Rica está heredando casi intacta la política del gobierno anterior, y esto lo que a mí me refleja (es) que el nuevo presidente está queriendo o tratando de interpretar un sentimiento nacional, que tiene que ver con el conflicto de límites que está pendiente en la Corte”, añadió.

Según Ramírez, es evidente que Solís no quiere que Ortega esté en su toma de posesión, aunque matizó que de un “acto protocolario no dependen las relaciones futuras de Nicaragua y Costa Rica, que necesariamente tienen que acordarse para que sean buenas”.

“Lo relevante son las relaciones. Debe haber relaciones de Estado a Estado que sean fructíferas, que sean constructivas”, abogó.

Ramírez instó a ambos países a buscar cómo limar asperezas y mejorar sus lazos de amistad.

En la actualidad, la CIJ tramita en un solo caso una demanda de Costa Rica contra Nicaragua por invasión de territorio y daños ambientales en una zona que ambos reclaman como propia, y otra en la que los nicaragüenses acusan a sus vecinos de causar daños ambientales al río San Juan, de soberanía nicaragüense.