4 abril, 2016
Vista de la entrada al campamento V de la Base Naval de Guantánamo, en Cuba. Este penal de máxima seguridad es el foco de la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo islamista.
Vista de la entrada al campamento V de la Base Naval de Guantánamo, en Cuba. Este penal de máxima seguridad es el foco de la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo islamista.

Washington.

El Pentágono y el Departamento de Estado anunciaron este lunes que dos libios que se encontraban detenidos en la cárcel estadounidense de Guantánamo fueron transferidos a Senegal.

Los dos trasladados son Salem Abdu Salam Ghereby y Omar Jalif Mohamed Abu Baker Mahjour Umar.

Luego de esta transferencia, quedarán 89 detenidos en la polémica prisión que, en otro momento, llegó a albergar a cerca de 800. Muchos sin juicio e incluso sin sentencia, algunos de ellos denunciaron que fueron sometidos a tratos inhumanos.

El secretario norteamericano de Estado, John Kerry, agradeció en un comunicado a Senegal por recibir a los dos prisioneros y precisó que tenían nacionalidad libia.

Su traslado desde Guantánamo fue aprobado por el gobierno en 2009, según el Departamento de Estado.

De acuerdo con The New York Times, los dos libios estuvieron en Guantánamo sin juicio durante 14 años, es decir, casi desde la apertura de la prisión en enero del 2002, para detener a los sospechosos de los ataques del 11 de setiembre del 2001.

Salem Abdu Salam Ghereby, de 55 años, y Omar Jalif Mohamed Abu Baker Mahjour Umar, quien tendría 43 o 44 años, fueron vinculados con al - Qaeda y un grupo de combatientes islamistas de Libia, informó el diario.

La prisión "debilita nuestra seguridad nacional porque moviliza recursos, daña nuestras relaciones con socios y aliados clave y sirve como una herramienta de propaganda para los extremistas violentos", reafirmó el Departamento de Estado.

Senegal se unió así a los 26 terceros países que, desde el 2009, aceptaron recibir en total cerca de un centenar de exdetenidos de Guantánamo.

El presidente Barack Obama presentó a finales de febrero su plan para cerrar la prisión, con la esperanza de cumplir su promesa antes de abandonar la Casa Blanca en enero próximo. Sin embargo, el obstáculo del Congreso, de mayoría republicana, será difícil de superar.

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