16 septiembre, 2015
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama (derecha) y su homólogo cubano, Raúl Castro, se reunieron ayer en el marco de la VII Cumbre de las Américas en Panamá. Arriba derecha, una mujer mira en La Habana las imágenes del encuentro. Abajo, un detalle del saludo entre ambos mandatarios. | AP, EFE, AFP
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama (derecha) y su homólogo cubano, Raúl Castro, se reunieron ayer en el marco de la VII Cumbre de las Américas en Panamá. Arriba derecha, una mujer mira en La Habana las imágenes del encuentro. Abajo, un detalle del saludo entre ambos mandatarios. | AP, EFE, AFP

La Habana, Cuba

El presidente de Cuba, Raúl Castro y su colega estadounidense, Barack Obama, coincidirán en algunos eventos durante la visita del papa Francisco al país norteamericano, luego de que el pontífice deje la isla.

La agenda del mandatario cubano en Estados Unidos —a donde nunca fue como presidente— contempla asistir el 25 de setiembre a Nueva York donde el papa Francisco dará un discurso y el 26 del mismo mes, el propio Castro, hablará en la sesión de la mañana de ese foro.

Las actividades fueron informadas este miércoles por el canciller cubano, Bruno Rodríguez, durante una conferencia de prensa. Alegando razones de seguridad, es muy inusual que se den a conocer los movimientos del gobernante cubano.

Castro volverá a hablar en el segmento de alto nivel el día 28 en Naciones Unidas.

Castro y Obama "evidentemente coincidirán en varios eventos según los programas que se han hecho públicos", dijo Rodríguez. "Supongo que habrá acciones entre los presidentes, pero puedo decir que no está fijada una reunión entre ellos", aclaró.

El papa viajará el 19 de setiembre a Cuba antes de viajar hacia Estados Unidos el 22 de ese mismo mes.

El pontífice tiene programada también una comparecencia ante el Congreso de los Estados Unidos, donde se encuentran varios opositores a la política de Obama al acercamiento entre Washington y La Habana iniciada el 17 de diciembre —que fue facilitada por Francisco— y llevó a un relanzamiento de las relaciones diplomáticas en julio pasado.

Rodríguez tuvo palabras de elogios para el proceso de acercamiento y el diálogo entre los dos países pero se mostró sorprendido por el interés de Estados Unidos de buscar interferir en la política doméstica de Cuba, cuya revolución en 1959 significó el alejamiento de Washington y una extensa política de sanciones contra la nación caribeña por más de cinco décadas.

"A mí me sorprende cuando algunos voceros del Departamento de Estado declaran que lo que se ha producido ahora a resultas del diálogo respetuoso y constructivo entre ambos gobiernos es un cambio de métodos, pero que persisten los mismos objetivos de la vieja, obsoleta anclada en la Guerra Fría(...) política contra Cuba", expresó el canciller.

Durante el encuentro con periodistas, el canciller presentó además el texto del informe llamado "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba", un ejercicio anual que la isla realiza en Naciones Unidas y por la cual se condena el embargo.

El documento se votará en Naciones Unidas el 27 de octubre y aunque por primera vez tiene palabras reconocimiento a Estados Unidos por el nuevo escenario de conversaciones, reclamó que el endurecimiento de las sanciones impuestas a la isla le provocó en daños los últimos cinco años unos $883.755 millones.

"El bloqueo hace mucho daño en el terreno económico y materia de privaciones y carencias, pero como ha dicho el presidente de los Estados Unidos el bloqueo no ha funcionado, no logró asfixiar a Cuba", expresó Rodríguez. "Está claro que el bloqueo contra Cuba no va a provocar un colapso de la economía, ni que Cuba abandone su camino y como es unilateral debe ser unilateralmente levantado".

Washington impuso sanciones a Cuba desde los años 60 presionando un cambio de modelo político y aunque Obama flexibilizó de manera ejecutiva algunas medidas, su levantamiento depende del Congreso estadounidense.