7 diciembre, 2015
Botas navideñas con nombres de caídos en San Bernardino. | AP
Botas navideñas con nombres de caídos en San Bernardino. | AP

Sacramento, EE. UU. AP. La balacera mortal de San Bernardino ocurrió en un estado que tiene algunas de las leyes de posesión de armas más estrictas de Estados Unidos: California prohíbe armas de asalto, bloquea la venta de cargadores de gran capacidad y exige una verificación de antecedentes universales para todas las compras de armas.

Las autoridades dicen que creen que el supuesto atacante, Syed Rizwan Farook, y su esposa, Tashfeen Malik, habían comprado dos pistolas legalmente y que otros dos rifles fueron adquiridos también de forma legal en California. Funcionarios federales indican que los tiradores tenían en su auto cargadores de gran capacidad que violan las normas estatales.

Desde el ataque del pasado miércoles en un centro de servicios sociales en el sur de California , las estrictas leyes estatales para el control de armas y la aparente compra legal de armamento han desencadenado un debate sobre la efectividad de las restricciones y sobre si endurecerlas ayudaría a evitar más hechos de violencia.

“Leyes de control de armas fuertes evitan muertes por armas. No todas las leyes pueden evitar todas las muertes por armas”, argumentó Allison Anderman, abogada del Law Center to Prevent Gun Violence de San Francisco.

El grupo de defensa del control de armas considera que las leyes de California sobre el tema son las primeras del país; el estado es el número 42 en la tasa de muertes por armas. Las leyes de Louisiana están en el puesto 50 y es la segunda región que más defunciones por este asunto registra, según la clasificación elaborada por el grupo en 2014.

Las leyes de control de armas varían drásticamente entre estados, e incluso entre ciudades. Este mosaico de regulaciones supone que a menudo sea fácil que personas decididas a adquirir un arma lo hagan saltándose las normas de su estado de procedencia, señalan. Además, pueden construirse armas que no se pueden rastrear desde cero a partir de partes compradas en Internet.

Como resultado, en los días posteriores a la balacera, grupos de control de armas pidieron leyes más estrictas en California y en todo el país. Al menos dos legisladores estatales dicen que propondrán medidas para cerrar lo que consideran lagunas en las leyes de carácter estatal.

El presidente del Crime Prevention Research Center, John Lott, crítico de las leyes adicionales sobre control de armas, arguye que este último tiroteo ilustra cómo los controles de antecedentes no frenan los tiroteos masivos.

Destacó que en California, Colorado y Oregón –estados donde tuvieron lugar las tres últimas balaceras– este tipo de normas ya está en vigor.

“Nos están diciendo que a pesar de que esas leyes se frenaron los ataques en esos estados, de algún modo van a funcionar en el resto del país”, dijo. “Sé que la afirmación es ‘no esperamos que los paren todos, pero sí algunos’. Quizás podrían señalar un caso donde esas normas habrían supuesto una diferencia”.

El FBI puntualizó que Farook adquirió legalmente las dos pistolas utilizadas en el ataque — compras que exigieron una comprobación de antecedentes. Y no hay indicios de que él o Malik tuviesen antecedentes penales o un historial de enfermedad mental, lo que habría supuesto la aplicación de una norma, única en California, que permite a las autoridades incautar armas en posesión de personas que no tienen permiso para ello.

Funcionarios federales están investigando si los rifles de estilo militar empleados eran parte de una compra ilegal, posiblemente por parte de un antiguo vecino de Farook, y luego entregadas a Farook o Malik.

California limitó el acceso a rifles de gran potencia y de estilo militar en 1989 y legisladores aprobaron nuevas restricciones en el 2000, cuando el estado bloqueó modelos concretos de armas de estilo AR-15 y AK-47. Esto prohíbe también la venta de cargadores de munición con capacidad para más de 10 balas.