El exgobernante de Guatemala optó por renunciar después de que el juez que sigue la causa por el caso La Línea giró, el miércoles en la noche, una orden de captura. La misma autoridad le impuso prisión provisional.

 4 septiembre, 2015

Ciudad de Guatemala. AP, AFP y ACAN-EFE. Otto Pérez Molina salió en la madrugada de la presidencia de Guatemala y al final de la tarde ingresó en una celda de un cuartel militar para cumplir prisión provisional.

En las afueras del cuartel de Matamoros, sito en el centro de la capital, varias decenas de jubilosos guatemaltecos festejaban su caída del poder. “Ladrón, sí se pudo”, le gritaban.

El anuncio de la dimisión , que se conoció el jueves en la madrugada, fue el epílogo de semanas de protestas ciudadanas después de que se involucró al mandatario con una red que habría defraudado hasta $3,8 millones a las aduanas del país, por medio del cobro de sobornos a empresarios a cambio de la evasión de impuestos.

El Congreso, que el martes levantó la inmunidad a Pérez Molina para que pudiese seer investigado por la Justicia, aceptó la renuncia y nombró como su sustituto a quien fungía como vicepresidente, [[BEGIN:INLINEREF LNCVID20150903_0016]]Alejandro Maldonado Aguirre[[END:INLINEREF]].

Este regirá los destinos del país centroamericano hasta el 14 de enero del 2016, cuando debe asumir el nuevo presidente.

[[BEGIN:INLINEREF LNCVID20150903_0003]]La dimisión[[END:INLINEREF]] de Pérez Molina ocurrió a tres días de que Guatemala elija al presidente y vicepresidente, 158 diputados nacionales, 20 representantes al Parlamento Centroamericano y autoridades municipales.

Para Amílcar Pop, legislador del partido indigenista de izquierda Winaq, la dimisión “no resuelve la crisis. Tampoco, el proceso electoral, hay demasiados candidatos investigados por la Justicia por su corrupción”.

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En cambio, Joaquín Blanco, del partido Unidad Nacional de la Esperanza, opinó que “lo que sucede hoy (jueves) es la desembocadura de una crisis”.

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En la llanura. El exmandatario, acorralado por denuncias de corrupción, fue llevado al cuartel de Matamoros poco después de que compareció en una prolongada [[BEGIN:INLINEREF LNCVID20150903_0011]]audiencia judicial[[END:INLINEREF]] ante el juez que lleva el caso.

El jueves le dictó prisión provisional para asegurar que esté presente este viernes en la continuación de la audiencia. N o se indicó durante cuánto tiempo rige esa medida.

Además, indicó, tiene como objetivo proteger la integridad física del exgobernante, quien enfrentó manifestaciones masivas para exigir su salida del poder.

Pérez Molina fue imputado por los delitos de asociación ilícita, cohecho pasivo y defraudación al fisco en relación con el denominado caso La Línea , por el cual también e stá presa la exvicepresidenta Roxana Baldetti , quien tuvo que renunciar.

Antes de salir de los tribunales, negó que tuviese intención alguna de huir , algo que, si se lo hubiera propuesto, lo habría logrado, aseveró.

El general retirado, de 64 años, la emprendió contra las pruebas en su contra, las cuales –sostuvo– “no tienen consistencia” pues “están basadas únicamente en las escuchas” presentadas por la Fiscalía y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), que destaparon el escándalo en abril.

Poco antes de que se iniciara la comparecencia en el juzgado, expresó a una radio local que “no confía en la Justicia de Guatemala” y que estaba “llegando con desventaja a los tribunales”.

También fueron blanco del malestar del expresidente la Fiscalía y la Cicig, a cuyos miembros acusó de “buscar protagonismo” y “llenar su ego”.