En el bando demócrata, nadie parece disputarla candidatura a Hillary Clinton

 29 mayo, 2015
El precandidato presidencial republicano Ted Cruz conversa en Concord, Nueva Hampshire, con un miembro de su equipo de campaña antes de comenzar una gia de dos días con vistas a la primera elección primaria, que tendrá lugar en ese estado.
El precandidato presidencial republicano Ted Cruz conversa en Concord, Nueva Hampshire, con un miembro de su equipo de campaña antes de comenzar una gia de dos días con vistas a la primera elección primaria, que tendrá lugar en ese estado.

Washington

Con ocho candidatos declarados para las primarias, el Partido Repubicano renunció al consenso para la elección presidencial del 2016, unos comicios que podrían definir el futuro del partido y del propio Estados Unidos tras la era Obama.

Hillary Clinton no parece tener un adversario a su altura entre los demócratas, pero las cosas son muy diferentes en el Partido Republicano, donde se enfrentan numerosas corrientes ideológicas, desde las ultraconservadores hasta las más moderadas, sin que se sepa cuál de ellas se impondrá dentro de 18 meses.

Nunca antes durante las últimas cinco décadas hubo tantos candidatos diferentes dispuestos a conseguir la nominación de su partido a una elección presidencial.

Tradicionalmente, los principales dirigentes se involucraban en una suerte de "preprimarias imaginarias", en el curso de las cuales un candidato de consenso se destacaba antes de las primarias propiamente dichas.

Así, Hillary Clinton, exprimera dama, senadora y exsecretaria de Estado, parece situarse claramente por encima del resto entre los demócratas.

Republicanos sin consenso. Pero "no hay candidato de consenso" entre los republicanos, subraya Merle Black, profesor de ciencia política de la Universidad Emory.

En el Partido Republicano hay un heterogéneo espectro de candidatos, desde gobernadores, como Scott Walker, hasta jóvenes senadores, como Marco Rubio y Ted Cruz, pasando por empresarias, como la expresidenta de Hewlett-Packard, Carly Fiorina, un neurocirujano que se estrena en política, Ben Carson, un exgobernador y pastor, Mike Huckabee, y un miembro de la dinastía Bush, Jeb. Esto sin contar al multimillonario Donald Trump, eternamente tentado a lanzarse a la carrera.

"Están pasando revista escrupulosamente, no solamente a los eventuales candidatos, sino que también reflexionan sobre la orientación que seguirá el partido", estima Dante Scala, profesor de ciencias políticas en la Universidad de New Hampshire. "Es una buena cosa que un partido se renueve".

Los republicanos no vencen en una elección presidencial desde George W. Bush en el 2004 y a muchos de los precandidatos les gustaría presentarse como la nueva voz del partido. "Dada la incertidumbre que reina entre ellos, pueden decirse: 'tengo tantas posibilidades como cualquier otro'", agrega Linda Fowler, profesora de Instituciones Gubernamentales en la Universidad Dartmouth College.

Un sondeo de la Universidad Quinnipiac publicado el jueves muestra que no menos de cinco precandidatos están empatados en una carrera que recién ha empezado: Walker, Rubio, Huckabee, Carson y Bush, con 10% de intención de voto cada uno.

"Cuando uno ve que Jeb Bush no ha avanzado mucho, que Rubio arrancó con fuerza y luego se detuvo... Muchos candidatos se dicen a sí mismos que probablemente: 'nadie ha emergido aún'", explica Tim Malloy, director asistente del instituto de sondeos de Quinnipiac. Los republicanos están realmente "a la pesca de un candidato", agrega.

"Hay muchas preguntas sobre la dirección que tomará el Partido Republicano y sobre su viabilidad en el futuro, hay muchas ideas diferentes", afirma Merle Black. "Para eso sirven las primarias, para ver quién puede llevar un mensaje creíble".

Asunto de dinero. Otro elemento decisivo es quién será capaz de recaudar suficiente dinero como para realizar una campaña nacional eficaz. "Si los candidatos logran encontrar un ángel de la guarda o dos, podrán lanzarse y parecer creíbles, al menos a corto plazo", agrega Linda Fowler.

Los principales donantes y los militantes "parecen a menudo privilegiar las ideas antes que la experiencia", recuerda, lo que por cierto explica el número de candidatos sin gran experiencia.

El número de potenciales precandidatos republicanos comenzaría a reducirse a partir de agosto, con los primeros debates televisados: los organizadores solo permitirían participar a los 10 precandidatos que estén arriba en los sondeos, lo que probablemente supondrá un golpe fatal para los excluidos.

Algunos, pues, "fracasarán de forma vergonzosa", antes incluso del inicio de las primarias hacia el final de este año en Iowa, Nueva Hampshire y Carolina del Sur, advierte Merle Black. Pero actualmente es muy difícil identificar qué precandidatos quedarán fuera de la carrera.