14 septiembre, 2013

Washington

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pronunciará un discurso el próximo lunes en la Casa Blanca en conmemoración del quinto aniversario del inicio de la crisis financiera y discutir los avances económicos llevados a cabo desde entonces.

Obama tratará, en los jardines de la Rosaleda, “el progreso” logrado por Estados Unidos para hacer crecer la economía y crear 7,5 millones de empleos en el sector privado.

El mandatario estadounidense pondrá de relieve el trabajo que queda por hacer para fortalecer la clase media y a aquellos que luchan para entrar en ella.

El presidente Obama se referirá a la crisis económica que enfrentó Estados Unidos hace cinco años, durante un discurso que dirigirá a la nación el próximo lunes.
El presidente Obama se referirá a la crisis económica que enfrentó Estados Unidos hace cinco años, durante un discurso que dirigirá a la nación el próximo lunes.

Obama, que estará acompañado en la tarima por personas beneficiadas por sus políticas económicas en los últimos cinco años, advertirá también sobre “las heridas autoinflingidas desde Washington”, en relación a sus divergencias con los republicanos en el Congreso.

El 15 de septiembre de 2008, el que fuera uno de los principales bancos de inversión de EE.UU. se vio forzado a declararse en bancarrota después de que la Casa Blanca y la Reserva Federal decidieron no acudir a su rescate y que las mayores entidades del país rechazaron hacerse con él, marcando el inicio de la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión.

Un lustro después, la banca estadounidense está más concentrada en unos pocos colosos, puesto que los activos de las seis mayores entidades financieras de este país son ahora un 28% superiores a los niveles de 2007, pero se han dado pasos para reforzar su estabilidad.

En julio de 2010, se adoptó la ley “Dodd-Frank”, una ambiciosa legislación de 3.200 páginas gracias a la cual los mayores bancos de Estados Unidos han tenido que crear una suerte de “testamentos vivientes”, unas hojas de ruta para ser liquidados en el caso de nuevas crisis.

Además, la legislación ha conseguido someter a unas “pruebas de estrés” anuales a las 18 mayores entidades financieras del país que en marzo pasado tan solo suspendió Ally Financial, ya que las demás lograban superar el 5 por ciento en la ratio de capital de mayor calidad que establece como mínimo la Reserva Federal.

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