Las protestas no han cesado desde que el 9 de agosto un policía blanco, Darren Wilson, mató a tiros a Michael Brown, un joven negro de 18 años

 19 agosto, 2014

Ferguson (AFP)

Dos personas fueron heridas de bala y 31 detenidas en una nueva noche de violencia en Ferguson, estado de Misuri (centro-oeste de Estados Unidos), donde siguen las manifestaciones al hilo de la muerte de un joven negro a manos de un policía blanco.

La policía indicó que un pequeño grupo de manifestantes disparó y lanzó piedras y cócteles molotov contra los agentes, que respondieron con gases lacrimógenos.

Dos personas que participaban en la nueva protesta resultaron heridas por disparos de los manifestantes, ya que la policía no abrió fuego, según el capitán Ronald Johnson, jefe del cuerpo policial de Ferguson.

Treinta y una personas fueron detenidas, según el funcionario.

De momento se desconoce la gravedad de los heridos. En los incidentes resultaron también heridos cuatro agentes de policía por el lanzamiento de objetos.

Las protestas y la violencia no han cesado en Ferguson desde que el 9 de agosto un policía blanco, Darren Wilson, mató a tiros a Michael Brown, un joven negro de 18 años que estaba desarmado en el momento de los hechos.

La manifestación del lunes había comenzado de forma pacífica, horas después de que el presidente, Barack Obama, hiciera un llamado a la calma en una intervención televisiva.

Pero según Johnson, un grupo de unos 200 manifestantes empezó a avanzar hacia la policía. Algunos de ellos atacaron a los agentes.

"Por la noche hay una dinámica peligrosa", dijo el funcionario afroamericano. La noche "permite a un reducido número de agitadores violentos esconderse entre la multitud para luego tratar de sembrar el caos", dijo Johnson, añadiendo que hubo numerosos disparos contra los policías.

Durante el día, las tropas de la Guardia Nacional fueron desplegadas en Ferguson, una localidad de las afueras de Saint Louis, por orden del gobernador del estado Jay Nixon. Los soldados, no obstante, mantuvieron un perfil bajo cuando la policía dispersó a los manifestantes hacia las 11 de la noche.

El lunes, Obama dijo que había recomendado al gobernador un recurso "limitado" a la Guardia Nacional, y advirtió que la policía local no tenía excusa para emplear una "fuerza excesiva".

Los refuerzos de la Guardia Nacional, que opera bajo supervisión de la policía local, han permitido al gobernador levantar el toque de queda nocturno. Sin embargo, la controversia sobre la muerte del joven Brown está lejos de amainar.

Según el forense elegido por la familia de Brown, el joven recibió al menos seis balazos, dos de ellos en la cabeza.

Sobre la muerte del joven sigue habiendo varias versiones. La policía dice que al ir a detenerlo hubo un forcejeo, en el que Brown intentó hacerse con el arma del agente. Pero algunos testigos afirman que en el momento de recibir los disparos Brown estaba con las manos en alto, sin oponer por tanto ninguna resistencia.

Prueba de la importancia de dilucidar el incidente es que se han encargado tres autopsias. Una la han pedido las autoridades locales, otra la familia y una tercera el Departamento de Justicia.

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