10 encapuchados bajaron de vehículo y atacaron a gente que iba a retirar cuerpo

 20 agosto, 2014
Una funcionaria de medicina forense participa en el levantamiento de los cadáveres frente a la Morgue Judicial de San Pedro Sula. | AFP
Una funcionaria de medicina forense participa en el levantamiento de los cadáveres frente a la Morgue Judicial de San Pedro Sula. | AFP

Tegucigalpa. AFP. Nueve personas murieron ayer y tres resultaron heridas cuando encapuchados las atacaron a tiros frente a la morgue de la ciudad de San Pedro Sula, en el norte de Honduras –el país más violento del mundo–, informaron las autoridades

Esta es la más reciente de 64 masacres perpetradas este año por el crimen organizado.

En la madrugada, unos diez encapuchados bajaron de dos vehículos y atacaron con fusiles automático s a un grupo de personas que esperaba frente a la morgue forense a que les entregaran los restos de un pariente y amigo.

El muerto, José Luis Terrero, había caído la noche anterior víctima de otra acción al estilo del crimen organizado.

En el sitio fallecieron siete personas y otras dos murieron horas más tarde en un hospital, según los informes policiales.

Familia en la mira. “Habían pasado dos eventos (de homicidios) en la misma familia, pero como no se dio respuesta por parte de las autoridades. Hubo este otro caso”, dijo la directora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Migdonia Ayestas.

El 24 de octubre del 2013 habían sido acribillados otros cuatro miembros de la familia de Terrero y otros tres, el 22 de enero.

El 10 de agosto, un ataque de pandilleros a un bar en el sur de la capital dejó nueve muertos, cinco en el sitio del crimen y otros cuatro en el hospital.

Escenas de encapuchados que bajan de vehículos con armas en mano, acribillando a mansalva, se han hecho cotidianas en Honduras, el país con la mayor tasa de homicidios del mundo (79 por cada 100.000 habitantes), según la ONU.

“Se está viendo que el crimen organizado puede hacer lo que quiera en Honduras por falta de efectividad de los agentes de investigación”, afirmó Ayestas.

“Este año, 64 masacres, con cuatro o más víctimas, han dejado 236 personas muertas”, agregó.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (Conadeh , estatal) documentó 36 matanzas de más de cuatro personas, con un total de 180 muertos y 29 heridos durante el año pasado.

El gobierno del presidente Juan Orlando Hernández ha emprendido una ofensiva contra supuestos miembros de carteles de las drogas y les ha decomisado decenas de propiedades, pero el país sigue sufriendo altos índices de violencia.

“Lo peor que puede pasar, y es lo que está pasando, es que el pueblo está entrando a la resignación, que no se puede hacer nada frente a la violencia”, expresó la coordinadora del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh , organización no gubernamental), Bertha Oliva.

La activista lamentó que, por un lado, las autoridades no son eficientes en investigar los crímenes y, por otro, las personas “que deberían actuar como testigos protegidos” en los juicios “no testifican por temor” a ser asesinados.

“Nosotros hemos tenido que sacar personas del país porque las autoridades no les garantizan la protección después de haber sido testigos de hechos criminales”, aseveró.

Amplias zonas urbanas y rurales son controladas por narcotraficantes y pandilleros, pero los vecinos no denuncian porque “viven aterrorizados”, señaló Oliva.

El gobierno actual, que asumió el 27 de enero, se atribuye una reducción de unos 600 muertes de enero a agosto de 2014, en relación con igual periodo del 2013, aunque el número de masacres o asesinatos colectivos, de cuatro o más personas, se ha incrementado.