30 abril, 2016
Daniel Berrigan llegó a ser encarcelado por quemar documentos en una protesta en mayo de 1968 contra la guerra de Vietnam.
Daniel Berrigan llegó a ser encarcelado por quemar documentos en una protesta en mayo de 1968 contra la guerra de Vietnam.

El jesuita y poeta estadounidense Daniel J. Berrigan, reconocido activista contra la guerra de Vietnam que le llevó a ser encarcelado, falleció este sábado en Nueva York a los 94 años, informó The New York Times.

Su muerte fue confirmada por el reverendo James Martin, sacerdote jesuita y editor general de la revista America, una revista católica nacional publicada por los jesuitas, según el diario neoyorquino.

El padre Berrigan falleció en Murray-Weigel Hall, la enfermería jesuita en la Universidad de Fordham en el Bronx.

El sacerdote jesuita fue reconocido en la década de 1960 como un intelectual católico de "nueva izquierda" que articuló una visión de que el racismo y la pobreza, el militarismo y el capitalismo avaricioso estaban interconectados y eran piezas del mismo gran problema: una sociedad injusta, señala el Times.

Imagen de 1982, muestra a Daniel Berrigan durante una marcha en las afueras del Centro de Investigación de Riverside, en Nueva York.
Imagen de 1982, muestra a Daniel Berrigan durante una marcha en las afueras del Centro de Investigación de Riverside, en Nueva York.

Como poeta, el padre Berrigan obtuvo el premio Lamont en 1957 por su libro de poemas Time Without Number, y, además, fue profesor de la Universidad de Fordham.

Berrigan, su hermano y también sacerdote Philip y el monje trapense Thomas Merton fundaron una coalición intereclesial contra la guerra de Vietnam (1955-1975).

Más de 58.000 jóvenes estadounidenses murieron en el conflicto en ese país asiático, donde Estados Unidos tenía desplegados más de 500.000 soldados.

El padre Berrigan fue muy reconocido tras viajar a Hanoi en 1968 para recibir a tres militares estadounidenses de aviación que fueron los primeros prisioneros de guerra liberados por los vietnamitas desde el inicio de los bombardeos de Estados Unidos.

En 1968, junto a otros activistas, fue condenado a tres años de cárcel por quemar citaciones de reclutamiento para la guerra usando napalm de fabricación casera.

Además, Berrigan participó en protestas contra la intervención de EEUU en Centroamérica y contra las guerras del Golfo, de Kosovo o de Afganistán, así como contra la invasión estadounidense de Irak en 2003.

Asimismo, fue un destacado activista contra el aborto y la pena de muerte y a favor de causas de derechos humanos, entre ellas los derechos de los homosexuales y lesbianas.

Escribió numerosos libros y recibió varios reconocimientos, como el Premio Pacem in Terris (1993) o el Premio Valor de Conciencia Abadía de Paz (1992).