3 mayo, 2015
Manifestantes corean consignas en la protesta en Baltimore ayer. | EFE
Manifestantes corean consignas en la protesta en Baltimore ayer. | EFE

Baltimore AFP Miles de manifestantes se congregaron ayer en Baltimore (este de Estados Unidos) para denunciar la brutalidad policial y exigir justicia tras la muerte del joven negro Freddie Gray, un día después de la inculpación de seis policías por ese crimen.

“Sin justicia no hay paz”, gritaron los manifestantes al inicio de una marcha que los llevó desde el lugar donde Gray fue detenido hasta la alcaldía de Baltimore, donde los aguardaban otros participantes.

Los organizadores esperaban reunir unas 10.000 personas en esta empobrecida ciudad portuaria de 620.000 habitantes, escenario de protestas casi cotidianas desde la muerte de Gray el 19 de abril, producto de una lesión grave durante su traslado en un vehículo policial.

“Los jóvenes no son delincuentes”; “no hay paz en nuestras almas”, se podía leer en algunas pancartas frente a la alcaldía, donde los manifestantes acudieron en respuesta al llamado de los abogados de la causa negra Black Lawyers for Justice, cuyo líder Malic Shabazz es un exintegrante del movimiento radical Panteras Negras.

Shabazz, quien entonó consignas junto a los manifestantes, pidió a la fiscal que no les dé la espalda a los jóvenes, y al gobernador del estado de Maryland, Bob Hogan, que ponga fin al toque de queda en Baltimore.

La Guardia Nacional, llamada para reforzar la seguridad desde que estallaron los disturbios el lunes, movilizó a unos 3.000 efectivos ayer “para garantizar la calma en Baltimore”, indicó en su cuenta Twitter.

El viernes por la noche, la policía detuvo a numerosas personas que habían violado el toque de queda, instaurado el martes.

Sin embargo, la tranquilidad, e incluso la alegría, habían sido el signo dominante de la jornada, luego de que la fiscal Marilyn Mosvi anunció la inculpación de seis policías –tres blancos y tres negros– por la muerte de Gray.

Los policías serán presentados ante la justicia el 27 de mayo, para una audiencia preliminar.

Las inculpaciones -por asesinato en el caso de uno de los policías- fueron celebradas por la familia de la víctima y en el barrio de Baltimore más golpeado por la violencia del lunes, los habitantes recibieron con alegría la decisión de la fiscal.

“Hace mucho que esperábamos esto”, declaró Dexter Dillard, de 47 años, en la esquina de las calles West North y Pennsylvania, donde un supermercado fue saqueado e incendiado durante en los peores disturbios en Baltimore desde los años 1960.

Por su parte, el abogado del sindicato de policías denunció la decisión de la fiscal como precipitada.

“Jamás vi tal afán de juzgar”, denunció Michael Davey, abogado del sindicato de la Orden Fraternal de la policía de Baltimore, que representa a los seis inculpados. El sindicato también escribió una carta abierta a la fiscal Mosby denunciando “conflictos de interés” y reclamando un “fiscal especial independiente”.

Según la investigación y la autopsia, Gray murió de una “herida que fue fatal para él cuando él no usaba cinturón de seguridad en la van de la policía donde fue subido” con las manos y los pies atados y que paró tres veces, detalló Mosby.

Según la fiscal, de 35 años y perteneciente a una familia de policías, los agentes “no pudieron proporcionar ninguna justificación” sobre el arresto y por ello tres policías serán imputados por haberlo arrestado “ilegalmente”.

A raíz de este hecho, otras manifestaciones tuvieron lugar el viernes en varias ciudades del país, incluida Nueva York. En la costa oeste, hubo episodios de violencia y decenas de arrestos en Oakland y Seattle.

El drama en Baltimore y varios casos recientes de afrodescendientes abatidos por policías, como en Ferguson (centro), reavivaron tensiones raciales latentes en Estados Unidos entre la comunidad negra y los uniformados.

En la gran mayoría de los casos, los policías no han sido juzgados.