Jef Bush tuvo un desempeño opaco; su campaña podría estar en problemas

 30 octubre, 2015
El senador Marco Rubio hablaba durante el debate entre los republicanos, el miércoles, en la Universidad de Colorado mientras su contrincante Donald Trump lo observaba. | AFP
El senador Marco Rubio hablaba durante el debate entre los republicanos, el miércoles, en la Universidad de Colorado mientras su contrincante Donald Trump lo observaba. | AFP

Washington. EFE. El tercer debate de los precandidatos republicanos a la Casa Blanca destacó por un deslucido Donald Trump, quien además de perder el primer puesto en las encuestas no logró hacer caer en sus trampas a sus rivales, mientras que los observadores políticos daban el jueves como ganador al senador Marco Rubio.

Analistas políticos consideraron que las tretas de Trump para centrar el debate en su persona y en insultos a sus oponentes no surtieron efecto en este tercer debate, que tuvo lugar el miércoles en la Universidad de Colorado, centrado en asuntos de economía y organizado por el canal financiero CNBC.

“Probablemente Trump hizo una parada en una clínica de marihuana... estuvo muy blandito. No tenía nada nuevo qué decir”, expresó el comentaristas conservador Bill O’Reilly, de la cadena televisiva Fox News.

Por primera vez, Trump no acaparó la mayor parte del tiempo y paró el reloj en 7,44 minutos, por detrás de otros tres republicanos, entre ellos Marco Rubio, de origen cubano, visto el jueves por muchos analistas como el que más reforzado salió del debate de los precandidatos a las elecciones del 2016.

El diario Político dio como vencedor a Rubio, quien no se apocó cuando el exgobernador de Florida Jeb Bush, su antiguo mentor político, le echó en cara que haya justificado faltar a votaciones en el Senado por su desencanto con el funcionamiento de la Cámara y le recriminó que se ausentara de su puesto de trabajo.

“Bush se mostró oportunista y desesperado cuando atacó a Rubio por no votar en el Senado. Se mostró débil e ineficiente. El intercambio (con Rubio) fue prueba de una candidatura fallida”, explicó en un demoledor comentario a Político un miembro del Partido Republicano en el estado clave de Iowa.

“Marco es mi amigo. Tenemos que enfocarnos en alguien que pueda arreglar los problemas de Washington. Ese soy yo (...). Es un error tener un cargo y no acudir. Muchos están frustrados con su trabajo, pero no faltan”, criticó el jueves Bush en una entrevista con Fox News.

El debate no sirvió para que Bush saliera reforzado en un momento especialmente delicado , en el que se rumora sobre la falta de fondos y dirección en su campaña y la posibilidad de que los donantes empiecen a dar su apoyo a su “amigo” Rubio.

En las redes sociales, sigue siendo el histriónico Trump el que se lleva el protagonismo, con un 22,9% de las menciones de Twitter sobre el debate, mientras que en Facebook fue el senador Ted Cruz, de origen cubano, quien logró más menciones.

Cruz fue ovacionado por su ataque a las preguntas de los moderadores de CNBC –considerados por columnistas como los grandes perdedores del debate por no controlar a los 10 aspirantes republicanos– y a los “medios de comunicación liberales”.

El analista político Frank Luntz, quien estudia el comportamiento de votantes ante apariciones televisivas de políticos, aseguró que el grupo de televidentes que analizó el miércoles en la noche dio sus mejores resultados a la crítica de Cruz a CNBC con un número récord.

“Marco Rubio y Ted Cruz ganaron. Vapulearon a los moderadores, defendieron su historia, mientras que Rubio dejó KO a Jeb Bush. CNBC tuvo un comportamiento penoso”, dijo el presentador de radio Erick Erickson.

La audiencia que se congregó en la Universidad de Colorado, en la ciudad de Boulder, llegó a abuchear a los moderadores en varios momentos, mientras que todos los aspirantes republicanos coincidieron unánimemente en que las preguntas tenía como objetivo provocar el enfrentamiento y no permitir una discusión de políticas.

El cansancio de los televidentes, que van por un tercer debate y aún tienen otros ocho por delante, fue visible en los datos de audiencia, que se situó en los 14 millones, según NBC, por debajo de los 25 millones en que rondaron las dos emisiones previas.

Por su parte, el neurocirujano Ben Carson, quien llegó al debate reforzado en las encuestas –por delante de Trump–y brilló poco, pidió el jueves un cambio en el formato de los debates que restan para que los candidatos tengan más tiempo para explicarse y no se vean obligados a defenderse constantemente ante los moderadores.