Por: Lucía Vásquez 14 mayo
Fue en 2013 cuando la universidad descubrió los primeros ataúdes al construir una carretera. Foto: Universidad de Misisipi
Fue en 2013 cuando la universidad descubrió los primeros ataúdes al construir una carretera. Foto: Universidad de Misisipi

Hasta 7.000 cuerpos están enterrados debajo del campus médico de la Universidad de Misisipi.

Así lo estimaron expertos en un reporte especial del diario The Clarion Ledger .

¿Quiénes fueron, en vida, estas personas? Según la investigación, pertenecieron a pacientes de una institución mental llamada Insane Asylum, construida en 1855.

Un radar subterráneo mostró ataúdes a lo largo de unos 20 acres de la universidad y fueron hallados porque la institución quiere construir en algunas partes de estos terrenos.

Hacerlo saldría caro. Exhumar cada cuerpo podría costarle al centro hasta $3.000 y expertos estiman que en total, la obra podría llegar a costar $21 millones.

El instituto se encuentra analizando un plan menos costoso. Deberán invertir $400.000 anuales durante ocho años y construirían un monumento para preservar parte de los restos. Además, se construiría un laboratorio para que estudiantes puedan analizarlos.

"Sería un recurso único para Misisipi. Haría de Misisipi un centro nacional de récords históricos relacionados con la salud en el período premoderno", aseguró a Clarion Ledger, el médico Ralph Didlake, director del Centro de Humanidades y Bioética del UMMC. "Hemos heredado estos pacientes, queremos mostrarle cuidado y un manejo respetuoso".

La institución mental del cual provienen los cuerpos fue creada por una mujer llamada Dorothea Dix de Boston, quien buscó el respaldo económico de legisladores de Misisipi para edificar el asilo de $175.000.

Entre 1855, cuando se inauguró, y 1877, fueron admitidos 1.376 pacientes. En 1935 fue reubicado al lugar donde hoy se encuentra el hospital estatal en Whitfield y, 20 años después, fue mudado a los terrenos de la Universidad de Misisipi.

En los últimos años, los ataúdes han aparecido en distintas construcciones del campus.

En 2013, por ejemplo, trabajadores detectaron 66 de ellos mientras hacían una carretera y el año siguiente encontraron otras 1.000 cajas cuando realizaban un estacionamiento.

Fue así como usaron un radar subterráneo con el que se llevaron la sorpresa del cementerio oculto.

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