19 febrero, 2016
El precandidato presidencial republicano Jeb Bush y su madre, la ex primera dama estadounidense Barbara Bush, participan en un acto electoral celebrado en Spartanburg, Carolina del Sur, EE.UU., este viernes 19 de febrero.
El precandidato presidencial republicano Jeb Bush y su madre, la ex primera dama estadounidense Barbara Bush, participan en un acto electoral celebrado en Spartanburg, Carolina del Sur, EE.UU., este viernes 19 de febrero.

Charleston, Estados Unidos

El sábado será la tercera etapa de las primarias presidenciales en Estados Unidos: los aspirantes republicanos se verán en Carolina del Sur, donde Donald Trump mantiene su hegemonía, y los demócratas en Nevada, donde Hillary Clinton juega en grande.

Estas primarias se jugarán en terrenos diferentes. El estado de Carolina del Sur organiza una elección primaria republicana, mientras que en Nevada, el primer estado del oeste en pronunciarse, solo el partido Demócrata ha convocado a los "caucus", las asambleas en las que los militantes expresan abiertamente la preferencia por un candidato y donde se vota usualmente a mano alzada.

Para el magnate Trump una victoria en esta primaria tendría un valor simbólico crucial antes del "supermartes" del 1 de marzo, en el que hay primarias en 11 estados para designar un cuarto del total de delegados a las convenciones nacionales.

Hasta ahora, Trump ha conseguido 17 delegados, tras lograr el segundo puesto en las primarias de Iowa y luego el primero en New Hampshire. El senador ultraconservador Ted Cruz lo sigue con 11 delegados. Para ganar la candidatura presidencial se precisan 1.237 delegados.

Pero las primarias republicanas posteriores al 15 de marzo, también son importantes para Trump, ya que podrían favorecerle particularmente. A partir de esta fecha, en varias primarias, el candidato que llega en primer lugar se lleva a todos los delegados.

Los votos anti-Trump seguirán repartiéndose entre los cinco otros aspirantes republicanos, si éstos no desisten, lo cual le podría permitir al magnate una victoria final.

Este viernes Trump lideraba las encuestas en Carolina del Sur, con 28% de las intenciones de voto entre los republicanos, según un sondeo de NBC/Wall Street Journal.

Cruz ocupa el segundo lugar con 23%, seguido por el senador Marco Rubio (15%) y Jeb Bush (13%), en este sondeo, que tiene un margen de error de 3,6 puntos.

La relación entre Trump y Cruz fue particularmente tensa esta semana, luego que el empresario tildó a su rival de mentiroso y sus abogados le mandaron una advertencia escrita por usar en un aviso publicitario una entrevista de Trump de 1999 en la que éste se declara a favor del aborto.

"Hay un problema con la verdad", dijo Trump en un programa de la cadena de televisión CNN el jueves.

Mientras tanto, en el desértico estado de Nevada los demócratas cortejan las minorías: los votantes negros, hispanos y de origen asiático, que constituyen la mitad de la población.

Hillary Clinton, que perdió la primaria en New Hampshire ante Bernie Sanders (tras superarlo ligeramente en Iowa), apuesta por movilizar a los hispanos, y sobre todo los empleados de los hoteles y casinos de Las Vegas. Ella visitó a limpiadoras y otros empleados en casinos y hoteles.

Estos trabajadores pobres, altamente sindicalizados, podrán participar en los "caucus" en sus lugares de trabajo.

Clinton promete que no tardará en entregar documentos a las familias que han inmigrado ilegalmente si es elegida. Se presenta como la aliada más fiel de las familias hispanas en asuntos de inmigración y no ha dudado en atacar a su rival demócrata Bernie Sanders por votar en contra de una reforma migratoria en 2007.

"Si el pasado nos permite predecir el futuro, el senador Sanders volverá a desilusionarnos mientras que Hillary Clinton luchará por los inmigrantes y la comunidad latina", declaró ante periodistas el secretario de Vivienda estadounidense, Julian Castro, uno de los posibles candidatos a vicepresidente de Clinton.

El senador de Vermont se defendió explicando que la reforma no protegía suficientemente los derechos de los trabajadores temporales y que en cambio votó por la reforma de 2013, que fue abortada.

"Como presidente, haré todo lo posible para que se adopte una reforma migratoria y para crear un proceso de naturalización para los indocumentados", insistió el jueves en un programa en la cadena MSNBC.

Los partidarios de Sanders están convencidos de que los jóvenes de las minorías votarán por él con la misma frecuencia que los blancos en las dos primeras primarias.

"En nuestra comunidad la gente sabe que no quiere votar por Trump. Quiere votar por un demócrata y la única demócrata que conocían es Hillary Clinton", explicó a la AFP Erika Andiola, portavoz de Bernie Sanders en Las Vegas.

"Pero después de la victoria en New Hampshire y el empate en Iowa, hemos logrado ampliar nuestro público y por lo tanto hablarle a la comunidad hispana", añadió.

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