El jefe de la diplomacia estadounidense quiere tranquilizar a sus aliados

 5 marzo, 2015
El secretario de Estado estadounidense, John Kerry (izq) camina con los representantes de Arabia Saudí.
El secretario de Estado estadounidense, John Kerry (izq) camina con los representantes de Arabia Saudí.

Riad

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se reunió este jueves en Riad con sus homólogos de las monarquías del Golfo para darles garantías sobre las negociaciones nucleares con Irán, y abordar los distintos conflictos regionales.

John Kerry llegó a la capital saudí procedente de Suiza, donde ha mantenido reuniones durante tres días con el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohamad Javad Zarif, para seguir discutiendo su controvertido programa nuclear.

Las monarquías sunitas del Golfo están preocupadas ante la posibilidad de un acuerdo entre el grupo 5+1 (Gran Bretaña, Francia, China, Rusia, Estados Unidos y Alemania) y Teherán, y por el acercamiento entre Washington e Irán.

El jefe de la diplomacia estadounidense quiere tranquilizar a sus aliados árabes, recordándoles que a Washington le sigue preocupando el expansionismo regional de Irán.

"En lo que concierne a todas las objeciones que los países tienen sobre las actividades iraníes en la región (...) el primer paso consiste en impedir a Irán que consiga el arma nuclear. Sin acuerdo, Irán tendrá capacidad de avanzar con su programa nuclear, estamos seguros", dijo a su llegada a Riad.

Ante las actuales crisis en Siria, Irak, Yemen y Libia, Kerry pretende abordar junto a sus socios del Golfo lo que se puede hacer conjuntamente para reforzar el marco común de la seguridad, declaró a la prensa un portavoz del departamento de Estado norteamericano.

En Washington, otra portavoz aseguró que Estados Unidos "no liga el éxito de un acuerdo nuclear con Irán a un acercamiento más amplio en las relaciones bilaterales, ya que eso no iría acorde con las graves preocupaciones de Washington sobre Teherán en cuanto a los derechos humanos, el terrorismo, Siria y Hezbolá".

Varias monarquías del Golfo, con Arabia Saudí a la cabeza, participan en la coalición internacional para combatir a los yihadistas sunitas del grupo Estado Islámico (EI), que controla vastos territorios de Siria e Irak.

Riad lanzó sus primeros bombardeos contra objetivos del EI en septiembre y el reino ha convenido con Estados Unidos que formará y equipará a miembros de la oposición siria armada moderada, en el marco de los esfuerzos desplegados para luchar contra los yihadistas.

Esos yihadistas y el Ejército Sirio Libre (ESL) están en guerra contra el régimen de Bashar El Asad, apoyado a su vez por el Hezbolá chiita libanés, un aliado de Irán.

A Riad, que apoya la rebelión en Siria, le irrita la posibilidad de una acción unilateral por parte de Washington para lograr una solución política en Siria.

Irán se ha implicado en la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Siria e Irak, y está acusado de apoyar a la milicia chiita de los hutíes en Yemen, que se ha hecho con el control de la capital del país.

La situación en ese país, fronterizo con Arabia Saudí, también se ha convertido en una fuente de inestabilidad regional después del golpe de Estado de los hutíes. Las monarquías del Golfo sospechan que esta milicia chiita quiere colocar a Yemen en la órbita iraní.