3 marzo, 2015

Guatemala. AFP. El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, llegó ayer a Guatemala en una visita oficial de dos días, para analizar con los presidentes de tres países centroamericanos un plan de combate a la pobreza que detenga la ola migratoria desde esas naciones.

Biden llegó en la tarde en un vuelo privado a la base de la Fuerza Aérea de la capital guatemalteca, donde fue recibido por el canciller local, Carlos Raúl Morales.

A la cita con Biden asistirán los presidentes del denominado Triángulo Norte de Centroamérica: Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador; Juan Orlando Hernández, de Honduras, y el anfitrión, Otto Pérez Molina.

Tras su llegada, Biden se trasladó al Palacio Nacional de la Cultura para una reunión bilateral con el gobernante guatemalteco y posteriormente con los mandatarios de El Salvador y Honduras.

En el encuentro en Ciudad de Guatemala también participará el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, pues esta institución funciona como secretaría técnica del plan, denominado Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica.

Morales indicó que el proyecto, apoyado por Estados Unidos, busca generar oportunidades y combatir las causas de la migración como la pobreza y la violencia que afecta a los tres países.

El vicepresidente de EE. UU., Joe Biden (izq.), fue recibido por el canciller Carlos Morales. | AFP
El vicepresidente de EE. UU., Joe Biden (izq.), fue recibido por el canciller Carlos Morales. | AFP

Hasta ahora, el proyecto no tiene un presupuesto definido y solo existe un pedido de $1.000 millones que el presidente Barak Obama hizo al Congreso.

“Ellos van a (...) discutir y acordar una serie de pasos específicos para estimular el crecimiento económico regional, reducir la desigualdad y promover oportunidades educativas, atacar las redes criminales responsables del tráfico humano, y ayudar a crear instituciones transparentes y responsables”, dijo en Washington un alto funcionario estadounidense sobre las reuniones de Biden.

Indicó que lo acompaña una delegación de diferentes departamentos y agencias gubernamentales estadounidenses que ya están trabajando con sus pares centroamericanos en la definición de las acciones del plan.

Los tres países conforman la zona sin conflicto bélico más violenta del mundo.

El funcionario estadounidense destacó que los gobiernos centroamericanos “han dado pasos muy valientes para para atacar a los grupos criminales traficantes, erradicar la corrupción o al menos empezar algunos esfuerzos en esa dirección, y para promover la transparencia de la gobernanza y las instituciones en sus países”.

El lunes, la Oficina en Washington sobre Asuntos Latinoamericanos (WOLA , por su sigla en inglés) instó a los países del norte de Centroamérica a priorizar la lucha contra la corrupción en ese plan de desarrollo.

Según el funcionario estadounidense, “el mensaje que el vicepresidente llevará cuando se reúna en Guatemala con los gobernantes es que debe haber compromisos concretos y bien planteados de parte de cada uno de nostros para mostrar que estamos gastando los recursos de manera efectiva (...), que hay transparencia y que hay medidas para evitar la corrupción”.

El martes, los tres mandatarios y Biden se reunirán con los grupos sectoriales y las mesas de trabajo, una por cada eje del plan: dinamizar el sector productivo, generar empleos, mejorar la seguridad y fortalecer las instituciones del Estado.

La iniciativa fue presentada formalmente en noviembre pasado y surgió luego de una reunión de los tres gobernantes centroamericanos con el presidente Obama, el 25 de julio del 2014, para buscar soluciones al problema de la migración desde estos países hacia Estados Unidos.

Miles de centroamericanos, en especial del Triángulo Norte, emigran cada año sin documentos a Estados Unidos. Sin embargo, el año pasado las autoridades estadounidenses preocupación por la oleada migratoria de niños sin compañía de adultos.

Casi 62.000 niños y adolescentes indocumentados y sin acompañantes procedentes de Centroamérica y México llegaron a Estados Unidos desde octubre del 2013, desbordando a las autoridades y provocando una crisis humana.