18 mayo, 2016
Llamas y humo sobre la autopista 63. Órdenes de evacuación se emitieron en unos 20 campamentos de arenas bituminosas en Alberta. | AFP
Llamas y humo sobre la autopista 63. Órdenes de evacuación se emitieron en unos 20 campamentos de arenas bituminosas en Alberta. | AFP

Montreal. AFP Los incendios forestales en el oeste de Canadá devoraron este martes un enorme campamento con 665 viviendas de trabajadores petroleros que había sido evacuado por orden de las autoridades debido al avance del fuego, el cual amenaza a otros asentamientos en Fort McMurray.

El Blacksand Executive Lodge, un conjunto de viviendas prefabricadas, así como otros 18 campamentos en un radio de 50 kilómetros al norte de la ciudad habían sido evacuados la noche del lunes. Unas 8.000 personas fueron afectadas por estas evacuaciones.

Las llamas seguían avanzando con ferocidad el martes y más de 1.000 bomberos con importantes recursos aéreos y terrestres intentaban proteger otros campamentos que estaban bajo amenaza de incendio, lo que llevaría el total de viviendas en riesgo a cerca de 4.000, explicó la primera ministra de la provincia de Alberta, Rachel Notley.

La orden de evacuación obligatoria se dio el lunes a las 10 de la noche (hora local) para todos los campamentos e instalaciones petroleras entre el norte de Fort McMurray y el sur de MacKay, donde existe toda una zona de arenas petrolíferas.

El martes, miles de empleados de compañías petroleras y empresas de servicios que operan en los campamentos del sector todavía estaban siendo evacuados hacia el norte debido al corte de la carretera 63, que se dirige al sur.

En total, cerca de 100.000 personas han abandonado los alrededores de Fort McMurray.

El primer grupo petrolero canadiense, Suncor, detuvo las operaciones en sus instalaciones en la zona afectada por la orden de evacuación por segunda vez desde que comenzó la crisis de los incendios forestales.

El servicio de incendios de Alberta dio cuenta de 19 focos activos el martes (contra 15 el lunes) en toda la provincia, de los cuales cuatro están fuera de control aunque están siendo combatidos por unos 2.000 bomberos.

El más impresionante por su virulencia y la rapidez de su avance sigue siendo el de Fort McMurray, en el que están trabajando más de la mitad de los efectivos de bomberos para, al menos, mantener las llamas al margen de las instalaciones y campos petroleros.

Tras avanzar hacia al este, el incendio que comenzó el 1 de mayo en la frontera de Fort McMurray se ubica ahora a escasos 10 kilómetros de la frontera de la vecina provincia de Saskatchewan.

El gigantesco fuego ha devastado cerca de 2.900 km2 de bosques alimentado por el clima caliente y seco y vientos del entorno de los 40 km/h.

La primera ministra Notley se había referido el lunes a las difíciles y peligrosas condiciones en toda la zona, con fuegos intensos que producen densos humos los cuales recubren toda la ciudad. Esto estaba causando el retraso de los trabajos de reparación de redes y de infraestructura en Fort McMurray, evacuada hace dos semanas.

Debido a ese retraso, el centro de crisis del gobierno debió modificar el calendario del retorno de los evacuados estimando que se llevará a cabo “en los próximos días”, pero su cumplimiento depende, advirtió, de que “el fuego no represente más un peligro inmediato” para la población.

El agravamiento de la situación este martes en Fort McMurray ha tenido consecuencias significativas en la actividad económica. Según las previsiones del Conference Board, la producción petrolera se ha visto reducida de 1,2 millones de barriles por día en promedio, lo que ha redundado en un baja del PIB de la provincia de 1.000 millones de dólares.