4 octubre, 2015
Ayudantes reúnen ataúdes para luego sepultar a al menos 73 personas que murieron en un alud en la comunidad de El Cambray II, cerca de la capital guatemalteca.
Ayudantes reúnen ataúdes para luego sepultar a al menos 73 personas que murieron en un alud en la comunidad de El Cambray II, cerca de la capital guatemalteca.

Santa Catarina Pinula, Guatemala

Una masa de tierra y lodo detuvo a medio texto, a media oración, a medio sueño la vida habitual de la familia de Manuel Sandoval y Maritza Aquino.

Era una noche de jueves como otras. La nuera Tanya García había llamado a su madre como todas las tardes, pues le preocupaba su presión sanguínea. La nieta Melany Sandoval intercambiaba mensajes con un amigo en otro estado de Guatemala, y de repente, la conversación se detuvo.

En total, siete miembros de la familia murieron y cuatro más siguen desaparecidos en la vivienda que Sandoval construyó hace 16 años en el fondo del cañón, donde vivían él, su esposa Maritza, sus tres hijos y familiares. Ellos son algunos de los 83 fallecidos, y posible cientos más, que quedaron bajo tierra el jueves, luego de que las lluvias provocaran que la ladera empapada colapsara a las afueras de Ciudad de Guatemala.

Pablo Sandoval, el único hermano sobreviviente, estaba en el trabajo al momento del desastre y dijo que se enteró por un amigo que había sucedido una tragedia en su vecindario. Cuando llegó a casa "solo veía tierra, nada más". Era su trabajo recuperar e identificar los cuerpos. Un tipo robusto, abrazó y compartió lágrimas con varias personas que pasaron por el refugio instalado tras la tragedia en una plaza de la ciudad, con espacio suficiente para colocar siete ataúdes.

"Éramos una familia trabajadora, luchadora, desde mis padres hasta la más pequeña", dijo. "Muy cariñosa. La mejor".

El domingo, los rescatistas reanudaron los trabajos para recuperar más cuerpos de los escombros con ayuda de picos y palas. Un funcionario de emergencias dijo creer que hay otras 350 personas desaparecidas. Las autoridades municipales dijeron creer que había 300 personas desaparecidas, porque algunas de ellas no estaban en la zona al momento de los hechos.

Julio Sánchez, portavoz de los bomberos voluntarios de Guatemala, dijo que es posible que la cifra de muertos incremente mientras los cuerpos de emergencia excavan el lugar donde unas 125 casas quedaron enterradas en Cambray, un barrio en el suburbio de Santa Catarina Pinula.

Con el paso del tiempo, hay menor esperanza de encontrar sobrevivientes.

"Solo un milagro puede salvarlos", dijo la rescatista Inés de León.

Las familias se preparaban el domingo para enterrar a sus muertos. Los deudos planificaban los funerales.

Decenas de familias como los Sandoval esperaban afuera de una morgue improvisada ante la llegada de más cuerpos, con la esperanza de encontrar a sus seres queridos.

Sandra Escobar dijo que su madre estaba dentro viendo los cadáveres en busca de familiares, incluyendo tías, tíos, primos y sobrinos. En total, dijo que no tienen noticia de 20 familiares desde el alud.

Santa Catarina, una municipalidad en el condado de Guatemala, ubicada justo después de los límites de la ciudad, es un suburbio de clase media para trabajadores gubernamentales, vendedores, taxistas y cocineros.

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