4 septiembre, 2015
El expresidente Otto Pérez Molina durante su comparecencia el viernes en los tribunales en Ciudad de Guatemala.
El expresidente Otto Pérez Molina durante su comparecencia el viernes en los tribunales en Ciudad de Guatemala.

Ciudad de Guatemala

El expresidente guatemalteco Otto Pérez Molina se sentó el viernes en el banquillo de los acusados y negó ante el juez pertenecer a La Línea, una red de exfuncionarios y particulares que recibían sobornos de empresarios para ayudarles a evadir impuestos.

El exgobernante enfrentó su segundo día de audiencia luego de que el juez Miguel Ángel Gálvez le dictó prisión provisional para garantizar que regresara a enfrentar las acusaciones de la fiscalía que lo vinculan a la red de evasión fiscal y corrupción.

"Lo primero que quiero negar: no pertenezco a La Línea", dijo el exmandatario, de 64 años.

"No reconozco, sino niego lo que empezó a decir el representante del Ministerio Público", agregó.

El viernes, la Fiscalía trata de sustentar ante el juez que Pérez Molina conocía de las actividades de La Línea.

La Fiscalía presentó 77 escuchas telefónicas de más de cinco horas de grabación durante los días, luego presentó documentos encontrados en allanamientos hechos a diversas oficinas de los supuestos integrantes de la red en los cuales se detallaban cómo se repartían los sobornos recibidos.

"Yo, señor juez, no voy a poner mi dignidad, mi trabajo, ni el esfuerzo que he hecho por Guatemala por 800.000 dólares" , afirmó el exmandatario en alusión a las cifras presentadas por la Fiscalía.

Según el fiscal José Antonio Morales , "la estructura por abajo del 1 y 2 (como se le conocía en la red a Pérez Molina -1- y a la ex vicepresidenta Roxana Baldetti -2-) recibía el 50% y el 1 y la 2 recibían el otro 50 % " de los sobornos recibidos.

Pérez Molina dijo el viernes a The Associated Press que pasó la noche incómodo y que alcanzó a dormir poco. "Ninguna cárcel es buena" , manifestó sobre la noche en una prisión civil, ubicada dentro del cuartel militar de Matamoros.

"Espero que el juez me dé una medida sustitutiva" , dijo el expresidente en alusión a una alternativa diferente a la prisión, que según las leyes guatemaltecas, puede ser el pago de fianza o arresto domiciliario, entre otras.

Pérez Molina, quien asiste a la audiencia vestido de traje formal azul, camisa celeste y corbata a rayas, agregó a su defensa al abogado Moises Galindo.

A diferencia de la víspera, la seguridad del expresidente ya no está a cargo de la Secretaria de Asuntos Administrativos y de Seguridad, sino en manos del Sistema Penitenciario del país.

La Fiscalía y la Comisión Internacional contra la impunidad en Guatemala (Cicig) anunciaron en abril la desarticulación de la presunta organización criminal integrada por funcionarios públicos aduaneros y particulares para evadir impuestos y que estaba s, estaba supuestamente dirigida por Juan Carlos Monzón Rojas, ex secretario privado de la ex vicepresidenta.

Al menos 100 personas están siendo investigadas por el caso de La Línea. Entre ellas está Baldetti, quien tuvo que renunciar a su cargo en mayo y se encuentra detenida preventivamente, acusada de haber recibido al menos 3,7 millones de dólares en sobornos, según la Comisión.

Tras la renuncia de Pérez Molina, el vicepresidente Alejandro Maldonado, de 79 años, fue juramentado el jueves como nuevo mandatario. Exigió que ministros y altos funcionarios presenten sus renuncias para poder formar un gobierno de transición y prometió una administración honesta e incluyente.

Propuso tres candidatos para reemplazarlo como vicepresidente: Raquel Zelaya, presidenta de un observatorio político conservador y firmante de los acuerdos de paz que pusieron fin en 1990 a la guerra civil de Guatemala; Juan Alberto Fuentes Soria, exrector universitario, y Gabriel Medrano, académico y expresidente de la Corte Suprema.

La lista se enviará el lunes al Congreso.

Maldonado deberá mantenerse en el cargo hasta que el ganador de las elecciones del domingo asuma el poder el 14 de enero del 2016.