Desde hace casi 20 años, una ley le permite a los astronautas votar cuando están fuera de la Tierra.

 13 noviembre, 2016
Shane Kimbrough llegó a la estación espacial a finales de octubre, y hace unos días pudo enviar su voto.
Shane Kimbrough llegó a la estación espacial a finales de octubre, y hace unos días pudo enviar su voto.

Desde 1997, los astronautas de la NASA (la administración estadounidense de la aeronáutica y del espacio) pueden votar desde el espacio, en caso de que se encuentren fuera de la Tierra durante los procesos electorales.

El lunes, NASA informó que el único astronauta estadounidense que se encontraba a bordo en la Estación Espacial Internacional esta semana votó desde el espacio días antes de las elecciones.

Shane Kimbrough, el astronauta, cumplió con el lema de la NASA de “votar mientras estás flotando”, mientras en la estación había otros dos colegas rusos.

A comienzos de mes, Kimbrough viajó al espacio para una misión que se extenderá durante cuatro meses. Cuando regrese a la Tierra, en febrero próximo, su país natal ya habrá elegido a un nuevo presidente.

Antes de emprender su viaje, el astronauta dijo que los humanos que conforman su gremio suelen ser “apolíticos”, por lo que está dispuesto a darle la bienvenida a quien sea el próximo presidente de Estados Unidos.

Su colega Kate Rubins lo precedió en la estación durante los cuatro meses anteriores, y aunque volvió al planeta azul antes de las elecciones, no quiso perderse la oportunidad de votar desde el espacio, y así lo hizo.

Para las votaciones, los astronautas reciben vía correo electrónico unas papeletas digitales con dispositivos de seguridad, y ellos envían sus votos por ese mismo medio a la sede de la NASA en Houston, Texas.

El astronauta retirado David Wolf fue el primero de la NASA en votar desde el espacio, en 1997, cuando llenó la papeleta para unas elecciones locales de Texas.

Localizado 200 millas por encima de la Tierra, Wolf tuvo algunos inconvenientes para enviar su voto debido a un accidente que había sucedido recientemente en la estación espacial rusa Mir, donde estaba trabajando.

A causa del accidente, las comunicaciones entre la estación espacial y la Tierra tomaban más tiempo del debido, y su papeleta no fue una excepción.

“Voté solo en el espacio, muy solo. Era el único angloparlante del lugar y era bonito tener una papeleta en inglés, o algo de Estados Unidos. Me hizo sentir cerca de la gente que me importaba”, dijo Wolf a The Atlantic .