Insiste en pérdidas y desventajas para su economía y para el empleo

 16 agosto

Washington

Estados Unidos adviritió el miércoles de que no se conformará con realizar cambios cosméticos al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), dijo el principal negociador comercial de Washington, al arrancar las reuniones para renegociar los términos del pacto con Canadá y México.

El presidente Donald Trump ha dicho que el NAFTA, que ha estado vigente por 23 años, es el "peor" acuerdo comercial de la historia y ha prometido arreglarlo, o salirse de él.

En el primero de cinco días de conversaciones, el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, puntualizó que Trump "no está interesado en cambios menores en algunas cláusulas y la actualización de unos cuantos capítulos". Agregó: "Creemos que en lo fundamental el NAFTA ha perjudicado a muchos, muchos estadounidenses y necesita grandes mejoras".

El Tratado eliminó la gran mayoría de las barreras comerciales, incluidos los aranceles, entre Estados Unidos, Canadá y México.

"México y Estados Unidos son como un huevo revuelto: ya no hay cómo separar la clara de la yema". Duncan Wood, académico.

El gobierno de Trump y otros críticos del convenio afirman que este estimuló a muchas empresas a mudar sus operaciones a México para aprovechar que sus salarios son más bajos. Lighthizer sostuvo que por lo menos 700.000 estadounidenses perdieron su empleo debido a la forma en que el tratado recanalizó el comercio.

El funcionario indicó que su país que desea modificar el pacto de forma que los productos que se mueven sin aranceles en la zona del NAFTA tengan más componentes fabricados dentro del bloque comercial, y específicamente dentro de Estados Unidos.

Los tres socios comerciales exhibieron sus discrepancias en el primer día de inicio de las negociaciones.

Los negociadores de los tres países coincidieron en la necesidad de "modernizar" el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, firmado en 1994 y que abarca a casi 500 millones de personas y representa un cuarto de la economía mundial.

Bisturí para el NAFTA. Pero Estados Unidos, por cuya iniciativa se llegó a esta revisión tras las amenazas de Trump de abandonar el pacto, fue enfático en la necesidad de cambios de fondo, en contraste con sus socios, que destacaron más que nada los beneficios de la integración.

"Las opiniones del presidente sobre el NAFTA -que comparto por completo- son bien conocidas (...) Sentimos que ha fallado fundamentalmente para muchos, muchos estadounidenses y necesita mejoras importantes", recalcó Robert Lighthizer.

Trump hizo del tema un punto clave de su campaña electoral. "Haremos grandes cambios o nos libraremos del NAFTA para siempre", ha reiterado incluso desde la Casa Blanca.

Washington cuestiona el déficit de su balanza comercial con México, que desde la firma del pacto pasó de un excedente de $1.300 millones a un déficit de $64.000 millones. Además, critica la pérdida de empleos por la instalación de fábricas en México para aprovechar la mano de obra barata.

Al sentarse a la mesa el miércoles, Lighthizer también pidió "disposiciones efectivas" contra la manipulación de divisas, reglas de solución de controversias "diseñadas para respetar la soberanía nacional" y provisiones de protección contra el dumping de terceros países.

"El NAFTA está a prueba", consideró el jefe de la delegación mexicana, el ministro de Economía Ildefonso Guajardo, quien instó a "no romper aquello que ha funcionado".

Consultado más tarde en rueda de prensa sobre los reclamos de Estados Unidos, Guajardo señaló que "cualquier esfuerzo para mejorar las balanzas comerciales tiene que hacerse por medio de la expansión del comercio, no a través de la contención".

Y aunque aunque reconoció la transferencia de empleos a México, remarcó que el impacto de la competencia desde Asia "habría sido más radical y desastroso" sin el NAFTA. "Al final del día somos parte de la solución, no del problema", resumió.

El Tratado es clave para México, que multiplicó exponencialmente sus ventas a Estados Unidos, adonde envía el 80% de sus exportaciones, en particular bienes manufacturados y productos agrícolas.

"México y Estados Unidos son como un huevo revuelto: ya no hay cómo separar la clara de la yema", apuntó en una reciente conferencia Duncan Wood, director del Instituto de México en el centro de análisis Wilson Center, citando a un empresario mexicano que resumió así la interdependencia entre ambas economías.

Sin embargo, el riesgo de que Estados Unidos abandone el NAFTA es real, recordó Fred Bergsten, director emérito del Instituto Peterson de Economía Internacional (PIIE).

"El fracaso es una opción. No nos gusta decir eso. No nos gusta pensar eso, pero es verdad", dijo, al tiempo que resaltó "lo costoso que sería para Estados Unidos".

El representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer (izquierda), hablaba el miércoles 16 de agosto del 2017 durante una conferencia de prensa sobre el inicio de las renegociaciones del NAFTA. Lo escuchaban, entre otros, el secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo (penúltimo a la derecha).
El representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer (izquierda), hablaba el miércoles 16 de agosto del 2017 durante una conferencia de prensa sobre el inicio de las renegociaciones del NAFTA. Lo escuchaban, entre otros, el secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo (penúltimo a la derecha).

Optimista sobre las ventajas del acuerdo, Canadá llamó a hacerlo "más progresista", con provisiones sobre trabajo, género, poblaciones autóctonas, y medio ambiente.

"Tenemos un poderoso interés compartido en llegar a acuerdos mutuamente beneficiosos", expresó la ministra canadiense de Relaciones Exteriores, Chrystia Freeland.

Cauta sobre las advertencias de Lighthizer, recordó luego a periodistas que esta primera ronda se trata de "poner la mesa" y comentó que Canadá "está preparado para momentos de drama y de retórica".

Freeland prefirió no pronunciarse sobre si la revisión del mecanismo de regulación de controversias comerciales, conocido como el "Capítulo 19", que permite arbitrar litigios relativos al dumping, es una "línea roja" para los canadienses.

Favorable a Canadá, en particular con relación al sector de la madera, es resentido por Estados Unidos, que buscará suprimirlo.

México, en tanto, aprobó el mes pasado una resolución para que sus negociadores resistan cualquier posible eliminación.

La revisión del NAFTA no tiene fecha límite, pero las partes prevén entre siete y nueve rondas y esperan logros antes de las elecciones generales y parlamentarias en México (julio del 2018) y legislativas en Estados Unidos (noviembre del 2018), que pueden entorpecer los debates.

La segunda ronda está prevista en México a partir del 5 de setiembre, antes de una tercera en Canadá, cuya fecha aún no fue anunciada.

Etiquetado como: