15 febrero

Bruselas

El jefe del Pentágono, James Mattis, advirtió este miércoles que Estados Unidos puede "moderar su compromiso" con la OTAN, si el resto de países no aumenta su gasto militar, en el primer encuentro con sus aliados desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

"Si sus naciones no quieren ver a Estados Unidos moderar su compromiso con esta Alianza, cada una de las capitales necesita mostrar su apoyo a nuestra defensa común", dijo Mattis a sus homólogos en su primera intervención en la OTAN como secretario de Defensa.

El secretario de Defensa norteamericano acudió a Bruselas con dos mensajes claros para unos aliados preocupados por las declaraciones de Trump sobre la Alianza: La OTAN es un "pilar fundamental" para Washington, pero la "defensa de la libertad" tiene "un costo necesario".

En un lenguaje más directo, Mattis dijo a sus homólogos que "el contribuyente de Estados Unidos ya no puede cargar con una desproporcionada participación en la defensa de los valores occidentales". "Los estadounidenses no pueden preocuparse más de la seguridad futura de sus hijos que ustedes", añadió.

El mensaje parece que cuajó en el seno de la Alianza Atlántica. Su secretario general, Jens Stoltenberg, aseguró que el jefe del Pentágono envió "un mensaje muy firme al resto de los aliados" sobre la "importancia" de repartir las responsabilidades en la OTAN.

Y varios países, como Alemania, Reino Unido o Dinamarca, defendieron la posición de Mattis, como la ministra alemana Ursula von der Leyen, para quien "los estadounidenses tienen razón" y es "de justicia" que los europeos aporten una contribución también para que esta no recaiga "excesivamente" sobre Washington.

El aumento del gasto militar es una tradicional exigencia de Estados Unidos, que, en el 2014 en la cumbre de Gales, logró que sus aliados se comprometieran a aumentar su gasto militar hasta al menos un 2% del producto interno bruto (PIB) antes del 2024.

Solo cinco de los 28 países de la OTAN alcanzan este objetivo –Estados Unidos, Reino Unido, Grecia, Estonia y Polonia–, pero otros, como Francia (1,78% en el 2016), Italia (1,11%) o España (0,91%), exigen que se tenga en cuenta el impacto en sus cuentas públicas de las misiones que llevan a cabo en el exterior.

James Mattis (derecha) durante la reunión de la OTAN en Bruselas.
James Mattis (derecha) durante la reunión de la OTAN en Bruselas.

Por primera vez, Stoltenberg abrió a la puerta a tener en cuenta estas misiones para el compromiso del 2%, y no solo la partida de gasto en defensa prevista en los presupuestos nacionales. "Un reparto justo de las responsabilidades no es solo el gasto", aseguró.

El jefe de la OTAN subrayó la participación de España e Italia en misiones en Afganistán o Kosovo, así como "algunos [países] europeos" que "contribuyeron mucho también en operaciones de gran importancia para Estados Unidos".

Previendo el protagonismo del debate del gasto militar, Stoltenberg no dejó de reiterar desde la víspera que la caída del gasto militar se frenó en 2015, y que incluso en el 2016 aumentó un 3,8% en total entre Canadá y los europeos.

Esta cifra parece ser insuficiente para Estados Unidos que de boca de Mattis reclamó "plazos" este año sobre el aumento de la contribución de sus aliados, una medida que formará parte del debate iniciado este miércoles y que podría "continuar", según el líder de la Alianza, en la cumbre de mandatarios de mayo con Trump.

Primer encuentro

James Mattis se convirtió en el protagonista absoluto del encuentro, si bien no es un desconocido para la OTAN, que considera su "segunda casa". Este general retirado del cuerpo de 'Marines' fue entre el 2007 y el 2009 uno de sus principales jefes militares, al frente del Mando Supremo de Transformación.

Además del gasto militar, este encuentro de dos días terminó el miércoles con la aprobación de la puesta en marcha "lo antes posible" en Nápoles de un centro para coordinar la información sobre la lucha contra el terrorismo yihadista, especialmente en Oriente Medio y el Norte de África.

Rusia, por su parte, centrará la discusión del jueves, en la que Polonia, Lituania, Estonia y Letonia, los países que acogen este año batallones aliados, urgirán a "reafirmar el vínculos transatlántico", según una fuente diplomática, frente a una vecina Rusia más agresiva desde su anexión en 2014 de la entonces península ucraniana de Crimea.

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