Para una figura de la radio conservadora de Estados Unidos, sí que lo es.

Por: Danny Brenes 9 septiembre

El Caribe se desangra mientras usted lee esto. El Huracán Irma, el segundo más poderoso en la historia de los registros, avanza y destruye sin piedad a su paso –el Primer Ministro de Barbuda confirmó que el 90% de las edificaciones de la pequeña isla quedaron completamente en ruinas– mientras se dirige al estado de Florida.

Será el segundo huracán que golpee el sur estadounidense en cuestión de dos semanas, luego de que el huracán Harvey movilizara a millones de personas en los estados de Texas y Louisina, dejando pérdidas humanas y económicas muy sensibles.

Sin embargo, para una conocida figura ultraconservadora de la radio de Estados Unidos, las noticias de vientos de casi 300 kilómetros por hora y las imágenes y testimonios de personas que han perdido todo como consecuencia de la tormenta no pasan de ser fake news –noticias falsas– inventadas por los medios liberales de su país.

En su programa del lunes, el conductor –republicano y de derecha– Rush Limbaugh tomó tiempo del monólogo con el que usualmente inicia sus transmisiones para sugerir que los huracanes son parte de una conspiración liberal cuyo propósito es convencer al público de que el cambio climático es real.

En honor a la verdad, Limbaugh comenzó su diatriba señalando que él no es ningún experto en meteorología; de inmediato, eso sí, comenzó a hablar de meteorología con la propiedad –mas no la sustancia– de un entendido en la materia.

“En los círculos meteorológicos oficiales, abundan personas que creen que el cambio climático creado por el ser humano es real. Y creen que Al Gore tiene razón cuando ha escrito –y no podría estar más equivocado– que el cambio climático está creando más y más poderosos huracanes”.

El huracán Harvey inundó por completo medio centenar de condados en los estados que afectó; además, dejó 63 víctimas mortales y obligó a desplazar a más de un millón de personas.

Limbaugh, sin embargo, no ofreció evidencia sobre cómo estos efectos catastróficos forman parte de una gran conspiración por parte de los grupos de ambientalistas que, presumiblemente, habrían exagero la devastación de la tormenta.