28 octubre, 2013

Nueva York. EFE. Muchos latinoamericanos que por su estatus migratorio no pudieron acceder a ayudas oficales, luchan por rehacer sus vidas en la comunidad de Port Richmon, Staten Island.

Tras el paso de Sandy, algunos dueños no tenían seguros adecuados, mientras que otros afrontaron problemas para cobrar el dinero de las pólizas, lo que hizo aún más lenta la reconstrucción.

 Residentes miran alimentos enlatados en un centro de acopio. | AFP
Residentes miran alimentos enlatados en un centro de acopio. | AFP

“El dueño de esta casa no ha hecho absolutamente nada. Dice que está evaluando, que no sabe si la va a reparar o si la vende”, dijo Steffani García, junto a su esposo y dos hijos, y cuya casa alquilada está ahora inhabitable.

En otro caso, la familia de la emigrante mexicana Jenifer García recibió ayuda, pero solo un dinero para pagar el depósito y un mes de alquiler para mudarse, de parte de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias.

Debido también a su estatus legal, la única ayuda que Aguilar y su familia han recibido fueron 1.300 dólares del consulado mexicano y otros 1.200 de los fondos donados por Caridades Católicas para los afectados por Sandy.

Las inundaciones causadas por Sandy obligaron a la evacuación de 375.000 neoyorquinos, así como de algunos hospitales, dejó a cientos de miles sin energía.