El discurso del presidente será en la Cámara de Representantes y se espera que sea una guía de su administración.

 28 febrero
El presidente Donald Trump posó este martes con miembros de la Asociación Nacional de Procuradores Generales en la Casa Blanca en Washington.
El presidente Donald Trump posó este martes con miembros de la Asociación Nacional de Procuradores Generales en la Casa Blanca en Washington.

Washington

El presidente estadounidense, Donald Trump, presentará este martes ante las dos cámaras del Congreso su plan general de gobierno, en su primer mensaje a los legisladores y a todo el país en el que dará su visión de las prioridades nacionales.

El discurso del presidente, previsto para las 9 p. m., será en la Cámara de Representantes y se espera que Trump ofrezca una guía de su administración y defienda los pasos para cumplir sus promesas de campaña.

Una amplia reforma del sistema impositivo, la decisión de reformar nuevamente el sistema de salud pública y un sensible aumento de $54.000 millones en el presupuesto militar serán algunos de los puntos centrales de su esperado discurso.

"Vamos a tener que gastar más dinero en el sector militar. Realmente tenemos que hacerlo. No tenemos opción", dijo Trump en una entrevista para la cadena FoxNews que fue divulgada este martes. De acuerdo con el presidente, "mucha gente dice que es una enorme cantidad de dinero. Pero podrá ser hasta $30.000 millones más que eso".

Si bien un recorte de los impuestos constituye una propuesta fundamental del conservador Partido Republicano, la promesa de Trump de anular y sustituir el sistema de salud pública heredado de Barack Obama (Obamacare) es hasta ahora un verdadero dolor de cabeza para la Casa Blanca y para los legisladores.

El desmantelamiento del sistema podría dejar unos 20 millones de personas sin cobertura médica, un escenario que también atormenta a los congresistas conservadores.

El presidente y la primera dama invitaron al Congreso a dos viudas de policías californianos abatidos en el 2014 por un inmigrante clandestino, invitación que simboliza la línea dura adoptada por la nueva administración contra la inmigración ilegal. En años precedentes Barack Obama había invitado a indocumentados.

A la inversa, legisladores demócratas invitaron a Hameed Darweesh, un iraquí detenido en el aeropuerto JFK de Nueva York el mismo día que se ponía en vigor el decreto migratorio de Donald Trump a fines de enero y luego suspendido por la Justicia.

A su favor

Al hablar ante el Congreso, Trump estará en un territorio favorable, ya que el Partido Republicano controla las dos cámaras, aunque igualmente deberá mantener constantemente abiertos canales de diálogo.

Los republicanos, por ejemplo, tienen mayoría en el Senado pero cinco semanas después de la investidura presidencial aún no dieron su anuencia a todos los nominados para el gabinete ministerial (en parte, debido al bloqueo de los demócratas).

En las últimas semanas, legisladores republicanos que realizaron audiencias en sus distritos electorales sufrieron en carne propia la furia de los electores ante la posibilidad de que el gobierno desmonte el Obamacare sin ofrecer una alternativa. Y los congresistas trasladan esas presiones a la Casa Blanca.

El Congreso también tiene que discutir y aprobar el presupuesto federal, de modo que la Casa Blanca tiene largas y agotadoras negociaciones por delante.

En ese cuadro, el partido parece dividido entre un ala más de derecha que quiere la erradicación lisa y llana del Obamacare y un sector más pragmático que evalúa el impacto electoral de una medida de esa naturaleza.

El lunes, en una reunión con gobernadores, Trump insistió en la decisión de anular y sustituir el Obamacare, pero concedió que la solución estaba lejos de ser fácil.

Objetivos claros

Después de esa reunión con gobernadores, el mandatario adelantó algunos de los detalles de su proyecto de presupuesto federal, que deja en evidencia las prioridades del nuevo gobierno.

En este sentido, Trump dejó claro que su proyecto de presupuesto para el próximo año fiscal estará basado en la "seguridad nacional", y su propuesta más llamativa es un aumento de $54.000 millones en la partida destinada a los gastos militares.

El presupuesto estadounidense para defensa aprobado para el año fiscal en curso (incluye el Departamento de Defensa, actividades nucleares de defensa y otras relacionadas) asciende nada menos que a $615.000 millones.

Este presupuesto es casi el triple del de China, que tiene el segundo mayor en términos militares, y casi ocho veces superior al de Rusia, de acuerdo con el instituto especializado sueco Sipri, aunque Trump considera que no es suficiente.

Un aumento de esta magnitud en los gastos militares, admitió el presidente, obligará necesariamente a un recorte en otras áreas, y de acuerdo con versiones de prensa, las más afectadas serán protección ambiental, el aparato diplomático y los planes de ayuda internacional.

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