Activistas critican el nuevo enfoque que da el mandatario al tema migratorio

 1 marzo

Washington

El discurso del presidente Donald Trump ante el Congreso, el martes, generó reacciones muy dispares: el mercado lo acogió entusiasta, al punto que Wall Street se disparó a niveles récord.

Del otro lado, defensores de inmigrantes rechazaron la nueva visión del mandatario sobre una reforma del sistema migratorio para adoptar uno basado en la capacitación técnica o profesional.

Para la abogada Marielena Hincapié, directora ejecutiva del Centro Legal para la Inmigración, la idea representa "un cambio radical al sistema migratorio estadounidense, basado en la reunificación de las familias".

La adopción de un protocolo apoyado únicamente en un "sistema de méritos" o formación profesional de los interesados eliminaría la posibilidad de que numerosas familias puedan soñar con permanecer unidas.

"Pero además ya hay visas laborales, que se enfocan en especialidades", dijo Hincapié, para añadir que se orientan a "personas que ya son de clase media o por lo menos con recursos para poder estudiar y desarrollar su carrera".

"Sería un cambio radical porque, si es el único enfoque de la reforma migratoria, eso excluirá a muchas personas" de la posibilidad de capacitarse técnica o profesionalmente.

El presidente Donald Trump pronunció su primer discurso ante el Congreso este miércoles en Washington.
El presidente Donald Trump pronunció su primer discurso ante el Congreso este miércoles en Washington.
Buena acogida

Los mercados, en cambio, reaccionaron con tal entusiasmo que el índice industrial Dow Jones superó a primera hora los 21.000 puntos por primera vez en su historia y al promediar la jornada estaba en 21.070,86.

Además, los sondeos fueron positivos: 76% de los telespectadores preguntados por CBS News/YouGov aprobaron la intervención de Trump y 70% de televidentes interrogados por CNN/ORC dijo estar más optimista tras el discurso.

"Fue un discurso muy, muy fuerte", aseguró el senador Ted Cruz en una entrevista televisiva este miércoles. "Fue distinto al discurso de investidura, en parte porque lleva seis semanas en el cargo".

"Este presidente fue elegido por demócratas, por trabajadores, por conductores de camiones, por hombres y mujeres que tienen las manos llenan de callos. Anoche se dirigió a ellos", señaló el republicano.

Cambio de tono

En un tono más moderado, Trump dijo que relanzará la economía y la industria, reforzará la defensa, luchará contra la delincuencia, expulsará a los sin papeles que considere peligrosos y cambiará la reforma sanitaria de su predecesor.

Además, tendió la mano a los demócratas, retomando su promesa de crear un programa de grandes obras equivalentes a 1 billón de dólares y ofrecer vacaciones familiares pagadas.

"Con Donald Trump, los discursos no dicen gran cosa. Sus discursos son populistas, dirigidos a los trabajadores que le votaron. Pero gobierna desde la extrema-derecha, en beneficio de los grupos de interés"- Chuck Schumer,
líder demócrata del Senado.

El discurso del presidente descolocó a los demócratas, que fueron al Congreso con la firme intención de rechazar su política, pero se vieron obligados a aceptar el tono moderado.

No obstante, temen el regreso de una época de excesos que mine las finanzas públicas.

"Fue un discurso menos oscuro que el de investidura. Intentó tender la mano", aseguró el legislador por Connecticut John Larson. De todas formas, advirtió, "el diablo" se esconde detrás de los detalles.

El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, intentó dejar claro que su partido no caerá en la "trampa" del mandatario.

"Con Donald Trump, los discursos no dicen gran cosa. Sus discursos son populistas, dirigidos a los trabajadores que le votaron. Pero gobierna desde la extrema derecha, en beneficio de los grupos de interés", dijo.

Ansiosos por tachar al presidente de extremista, los demócratas esperan impacientes la firma en los próximos días de un nuevo decreto migratorio, después de que el primero fuera bloqueado por la justicia por cerrar las fronteras a ciudadanos de siete países musulmanes.

Y en lo que parece un toque de humor en este drama de la inmigración, la gigante cementera mexicana Cemex está dispuesta, si se lo piden, a suministrar el material para construir el polémico muro fronterizo ordenado por Trump, dijo Lorenzo Zambrano, su presidente.