Jefe de Gobierno busca evitar acuerdo nuclear entre Irán y potencias del oeste

 27 febrero, 2015
En el 2012, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, mostró una ilustración para describir su preocupación sobre las ambiciones nucleares de Irán durante un discurso en la Asamblea General de la ONU. | AP
En el 2012, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, mostró una ilustración para describir su preocupación sobre las ambiciones nucleares de Irán durante un discurso en la Asamblea General de la ONU. | AP

Washington. AFP. El discurso que pronunciará el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu , en el Congreso de Estados Unidos la próxima semana agrietará la ya escasa relación con el presidente Barack Obama y pondrá a prueba la resistencia de los lazos entre ambos países.

Desde que los mandatarios ocuparon sus puestos en el 2009, su relación ha sido tensa y han discrepado sobre temas como el asentamiento israelí y el proceso de paz en Oriente Medio.

Sin embargo, el martes, Netanyahu se presentará en el patio de Obama, invitado por los republicanos, y pedirá al Congreso que se oponga a una política de seguridad nacional que la Casa Blanca considera clave y que es vista como parte del legado de la actual administración.

El objetivo de Netanyahu es simple: evitar un posible acuerdo nuclear de Estados Unidos y el resto de Occidente con Irán , aún si el costo de esa acción sea destrozar los lazos con Obama.

A los ojos del primer ministro, un acuerdo semejante (que está en las etapas finales de negociación) les daría a los ayatolás de Irán un permiso tácito para buscar producir armas nucleares cuando el tratado caduque en una década o el tiempo suscrito, a partir de su firma.

No obstante, el costo de un Irán con poder nuclear que amenace a Israel y genere un efecto de proliferación nuclear en Oriente Medio , es mayor que el que implicaría una ofensa por sabotear los planes de un presidente que dejará su cargo en tan solo dos años.

“Respeto a la Casa Blanca y al presidente estadounidense, pero es mi deber hacer todo lo posible por la seguridad de Israel”, manifestó Netanyahu antes de su partida hacia Washington.

Funcionarios diplomáticos creen que Obama podría implementar el tratado sin la ayuda del Congreso, pero los legisladores que quieran mostrar sus credenciales proisraelíes en la antesala de las elecciones del 2016 podrían complicarle el escenario.

La negativa a levantar determinadas sanciones o incluso a introducir nuevas, podría ahuyentar a Teherán.

Molestia. Ante el sentimiento de intromisión en asuntos de la política doméstica estadounidense que generó en algunos sectores la actitud de Netanyahu, una enfurecida Casa Blanca ha reaccionado con fuerza al punto de intentar socavar al líder israelí en la recta final para las elecciones del 17 de marzo, en las que el mandatario buscará la reelección.

La consejera de Seguridad Nacional, Susan Rice, describió el discurso de Netanyahu y la manera en que fue propuesto como una medida “que destruye el tejido de una relación” de fraternidad entre dos naciones.

Obama ha descartado un encuentro con el primer ministro durante su visita a la capital estadounidense y algunos demócratas moderados decidieron no asistir a su discurso.

Tanto el vicepresidente John Biden como el secretario de Estado, John Kerry, estarán fuera cuando llegue Netanyahu.

“Están tratando de enviar una señal anticipada a las elecciones de que él no es su candidato”, dijo Aaron David Miller, un exasesor de secretarios de Estado republicanos y demócratas.

“No pueden decirlo y lo negarán, pero seamos claros: les gustaría que no continuara”.

Si eso pinta a Netanyahu como un político aislado o uno con ímpetu a los ojos de los votantes israelíes, aún está por verse. Lo cierto es que permanece fuerte en las encuestas.

Con la reelección como una opción cierta, grupos proisraelíes en Washington quieren prevenir que el pleito Obama- Netanyahu se materialice en una divergencia estratégica entre Estados Unidos e Israel.