Este es el primer caso de contagio directo del virus que se da en Estados Unidos.

 12 octubre, 2014
Vivienda en donde vive el trabajador sanitario del hospital Presbyterian de Texas.
Vivienda en donde vive el trabajador sanitario del hospital Presbyterian de Texas.

Un trabajador del sector de la salud del estado de Texas, quien trató a un hombre que posteriormente falleció de Ébola, dio positivo a un contagio del virus en un examen preliminar, informaron médicos estadounidenses este domingo.

De ratificarse que está enfermo de Ébola, sería el segundo caso diagnosticado en Estados Unidos, pero el primero que se contrajo dentro del país.

"Sabíamos que un segundo caso (de la enfermedad) podría ser una realidad, y hemos estado preparándonos para ello", dijo el doctor David Lakey, comisionado del departamento de los servicios de salud de Texas, sur de Estados Unidos.

"Ampliamos nuestro equipo en Dallas y trabajamos con extrema diligencia para prevenir su expansión", añadió.

El trabajador de la salud reportó que había tenido un poco de fiebre la noche del viernes, fue aislado y se remitieron análisis para realizar pruebas, precisó el servicio de salud de Texas en un comunicado.

No se proporcionó la identidad del trabajador ni se dio detalles sobre cómo ocurrió su exposición al virus.

"Funcionarios de la salud interrogaron al paciente y están identificando a cualquier contacto o exposiciones potenciales. Las personas que han tenido contacto con el trabajador de la salud después de que aparecieran los síntomas serán supervisadas basadas en la naturaleza de sus interacciones y la potencial exposición que hayan tenido al virus", añadió el comunicado.

El funcionario afectado trabajaba en el Hospital Presbiteriano de Dallas (Texas), la institución donde se trató a Thomas Eric Duncan, el hombre de origen liberiano que falleció el miércoles pasado.

Thomas Eric Duncan, la primera persona diagnosticada con ébola en Estados Unidos, falleció el miércoles en Dallas. Duncan, de 42 años, creció junto a una reserva de leprosos en Liberia y huyó durante años de la guerra antes de regresar a su país, pero sólo para encontrarlo devastado por la enfermedad que finalmente le quitó la vida.

Duncan llegó a Dallas a finales de septiembre, cumpliendo un viejo sueño de reunirse con su familia. Asistió a la graduación de la secundaria de su hijo, que nació en un campamento de refugiados en Costa de Marfil y fue llevado a Estados Unidos siendo niño.